Analgesicos Antineuralgicos

22/3/17

Analgésicos Antineurálgicos

Son Medicamentos que curan o alivian las neuralgias, o sea, aquellas afecciones cuyo principal síntoma es el dolor intenso e intermitente a lo largo de un nervio o nervios sin cambios estructurales demostrables en estos.

Diarrea punto de vista Microbiologico



Diarrea Punto de vista Microbiologico
La diarrea de causa infecciosa puede estar producida principalmente por virus o bacterias.
Las diarreas de origen viral son de tipo acuoso, sin productos patológicos, normalmente autolimitadas y producidas más frecuentemente por rotavirus en los niños y virus Norwalk en los adultos.
Las diarreas de origen bacteriano se pueden clasificar según el mecanismo fisiopatológico de producción de la diarrea.
1)     Bacterias productoras de enterotoxinas. Este tipo de toxinas actúan a nivel de la superficie de los enterocitos sin destrucción de la mucosa, alterando el intercambio iónico y favoreciendo el paso de agua libre hacia la luz intestinal para dar lugar de este modo a una diarrea de tipo acuoso, por tanto, sin productos  patológicos (sin sangre, pus ni moco) y sin leucocitos al analizar las heces por el microscopio.
       La bacteria que produce típicamente este tipo de diarrea es el Vibrio cholerae, agente causal del cólera (heces en agua de arroz). También producen enterotoxinas el Clostridium perfringens y Escherichia coli productor de enterotoxina (termolábil y termoestable), siendo este último agente la causa más frecuente de la diarrea del viajero.
2)     Bacterias productoras de neurotoxina. Esta toxina se ingiere preformada con los alimentos, por lo que la clínica es precoz tras la ingesta de los mismos (en menos de 6 horas). Se denomina neurotoxina porque sobre la clínica de diarrea predomina su acción a nivel del hipotálamo, sobre el área del vómito, de modo que la clínica principal es la de náuseas y vómitos. Los agentes a recordar son el Bacillus cereus, típicamente transmitido por el arroz frito y el Staphylococcus aureus, por cremas y mayonesas.
3)     Bacterias productoras de citotoxinas. Estas toxinas reciben este nombre porque destruyen las células, invadiendo los enterocitos, con una inflamación mayor a nivel local y, por tanto, produciendo diarrea de tipo disentería, es decir, con moco, pus y sangre en las heces y presencia de leucocitos al observarlas al microscopio.
     El agente que da nombre al grupo es la Shigella dysenteriae.
    También producen diarrea por este mecanismo Campylobacter jejuni (como complicación puede producir síndrome de Guillain Barre), Vibrio parahaemolyticus, E. coli enterohemorrágico 0157: H7 (como complicación en los niños produce síndrome hemolítico urémico) y Clostridium difficile. Este último merece una consideración aparte, ya que es el agente etiológico de la colitis pseudomembranosa, cuadro que se da en sujetos que han realizado tratamiento con antibióticos  que destruyen la flora saprófita intestinal persistiendo Clostridium difficile. El diagnóstico se realiza mediante la detección de la toxina B en las heces  cuya cantidad no se correlaciona con la gravedad de la enfermedad. El tratamiento de elección es el metronidazol y, como alternativa, la vancomicina vía oral.
4)     Bacterias enteroinvasivas. No actúan produciendo toxinas, sino que directamente invaden la mucosa intestinal, provocando por tanto una diarrea con productos patológicos. Pertenecen a este grupo la Shigella flexneri, Salmonella enteritidis y E. coli enteroinvasivo).
      Las especies de Salmonella tienen la característica de poder producir bacteriemia, con tendencia a quedarse acantonadas y originar infección local a nivel del endotelio dañado (aneurismas arteriales o ventriculares).
5)     Fiebres entéricas. Son cuadros con clínica sistémica: fiebre (que suele ser el signo más precoz), cefalea, leucopenia, dolor abdominal, esplenomegalia y bradicardia relativa. Se deben a bacterias que penetran la mucosa intestinal intacta (produciendo escasa clínica a nivel digestivo), alcanzan las placas de Peyer de la submucosa y ganglios linfáticos peridigestivos y desde ahí pasan al torrente circulatorio, dando lugar al cuadro sistémico. A este grupo pertenece la Yersinia enterocolítica y la Salmonella typhi y paratyphi, que producen la fiebre tifoidea (en definitiva un tipo de fiebre entérica como la descrita). El cuadro sistémico descrito se puede acompañar de un rash macular (roséola tifoidea) en tórax y abdomen o de alteraciones del nivel de conciencia en la fiebre tifoidea, que aparecen sobre todo al inicio de la 2ª semana. Puede existir perforación intestinal en un 5% de los casos.

. Infecciones por Salmonella.

El diagnóstico de elección de la fiebre tifoidea es el cultivo, ya sea mediante la obtención de hemocultivos en las dos primeras semanas del cuadro (mayor rentabilidad en la primera semana) (procedimiento más rentable para el diagnóstico precoz) o mediante el cultivo de las heces a partir de la tercera semana. Las pruebas serológicas, como la de Widal, tienen numerosos falsos positivos y negativos, y actualmente no se recomienda su utilización. Debido a la aparición de cepas de S. typhi, resistentes a diversos antibióticos, el tratamiento actualmente recomendado son las quinolonas o cefalosporinas de 3ª generación. A pesar del tratamiento correcto, la tasa de recaídas en los sujetos inmunocompetentes llega al 10%.
La Salmonella puede quedarse acantonada en el aparato digestivo, sobre todo en la vesícula biliar y más frecuentemente en mujeres con colelitiasis dando lugar a los portadores crónicos que eliminan bacterias continuamente por las heces, lo cual tiene gran transcendencia a nivel epidemiológico; ocurre raramente en los niños. La pauta de elección para el portador crónico es el tratamiento prolongado con quinolonas (ciprofloxacino). En caso de litiasis en la vesícula biliar debe considerarse la colecistectomía.
El diagnóstico en general de las diarreas bacterianas se realiza mediante el coprocultivo.
El tratamiento de la diarrea bacteriana depende de la gravedad del cuadro y del grado de deshidratación que produzca; lo más importante es mantener una adecuada hidratación del paciente, por vía intravenosa en casos graves o por vía oral si es posible (suero de rehidratación oral de la O.M.S.). Se recomienda tratamiento antibiótico empírico en aquellos casos de diarrea aguda con fiebre, afectación del estado general, deshidratación o síndrome disentérico, pacientes ancianos, con enfermedad asociada, inmunosupresión o patología vascular.
En general, se utilizan fluoroquinolonas o cotrimoxazol durante 3 a 5 días. La diarrea del viajero puede tratarse con inhibidores de la motilidad intestinal (loperamida).

Terapia Ocupacional para el Niño Hiperactivo

La Terapia Ocupacional, una importante ayuda para el niño hiperactivo


La Terapia Ocupacional basada en la Teoría de la integración sensorial puede resultar clave en la intervención terapéutica del niño hiperactivo. En muchos casos, las dificultades existentes para mantener la atención, regular el nivel de actividad e/o interactuar adecuadamente con el ambiente están relacionadas con un problema de integración sensorial, y más específicamente, con un problema de modulación sensorial.

Los principales síntomas de una disfunción de modulación sensorial, según Parham y Mailloux (en Roley,Blanche,Schaaf, 2001), son los siguientes:

1)      dificultades con las habilidades sociales y la participación en el juego.
2)      poca confianza en uno mismo y falta de autoestima.
3)      dificultades con las actividades de la vida diaria y en el ámbito escolar.
4)      ansiedad, falta de atención e inadecuada habilidad para regular las reacciones propias ante los demás.
5)      retraso en el ámbito sensorimotor y en el desarrollo de habilidades motoras finas y gruesas.

Con una detallada evaluación que incluye pruebas específicas sobre el procesamiento sensorial, con la observación del niño en sus diferentes ambientes y con cuestionarios para los padres y profesores, el terapeuta ocupacional puede identificar los sistemas sensoriales afectados y preparar un programa de actuación acorde con el perfil sensorial de cada niño. Las actividades y adaptaciones propuestas por el terapeuta ocupacional tienen como objetivo nutrir sensorialmente al niño, es decir, son actividades con una alta carga sensorial, sobre todo en los ámbitos proprioceptivo, vestibular y táctil. La intervención puede efectuarse en varios frentes simultáneamente; es decir, por una parte, el niño puede acudir a tratamientos directos en una clínica que cuente con material de integración sensorial, pero además, al mismo tiempo, se pueden incorporar a su ámbito familiar y al escolar actividades y adaptaciones que tengan en cuenta las necesidades sensoriales del niño.

No todos los niños hiperactivos lo son por las mismas causas. Para algunos, la hipersensibilidad táctil es el principal problema; para otros, su hiperactividad tiene primordialmente un origen vestibular, o bien una combinación de dificultades en varios sistemas sensoriales. Lo ideal es, sin duda alguna, una evaluación individual realizada por un terapeuta ocupacional con una formación específica en integración sensorial, algo que, desgraciadamente, no siempre es posible. En este caso de no poder contar con un terapeuta ocupacional especializado en integración sensorial, siempre se pueden aplicar algunas estrategias generales que pueden ayudar al niño hiperactivo en su adaptación a la clase y al ámbito escolar en general. A continuación, veremos algunas de estas estrategias.

No debe olvidarse que el sistema nervioso de los niños que padecen problemas de integración sensorial es menos estable que el de otros pequeños y que, por ello, son niños frágiles en el plano emocional. La estimulación ambiental –ruidos, movimientos, luces, personas, etc.-- puede provocar que el niño sufra una pérdida de control. Es necesario, por tanto, que nos mantengamos alerta respecto al niño y a todo lo que le rodea, con el objeto de poder evitarle situaciones que le supongan perder el control. Situaciones ruidosas o bullangueras, como las que se dan en fiestas de cumpleaños o en recintos de atracciones, que resultan tremendamente divertidas para la mayor parte de niños, son habitualmente muy estresantes para el niño con un problema en su integración sensorial.  Es posible que hasta la actividad del patio del colegio o, incluso, la de su aula escolar le resulten igualmente demasiado estimulantes. Por ello es conveniente que disponga, dentro de su clase, de un rincón tranquilo al cual pueda acudir, retirarse, para recobrar la calma cuando se sienta sobreestimulado y, así, evitar una crisis emocional, una pérdida de control. Sencillamente, una mesa cubierta con una manta puede hacer las funciones de casita de reposo, a la cual el profesor podrá invitar al niño a ir a calmarse cuando éste se encuentre sobreexcitado. Una vez establecido este lugar y dictaminada su función, el propio niño podrá acudir a él de modo autónomo cuando sienta la necesidad de hacerlo, cuando necesite tranquilidad, para rebajar su sobreexcitación. Es fundamental que se respete el cometido de la casita de reposo y que no se convierta en un espacio más para jugar o realizar otras actividades; el niño debe relacionarla únicamente con un lugar de tranquilidad, con su pequeño refugio contra la sobreexcitación.

En cualquier caso, resulta imprescindible que tanto padres como profesores sepan mantener la calma, ya que constituyen un elemento básico del ambiente que rodea al niño. Si el niño llega a perder el control, los castigos servirán solamente para empeorar su autoestima. Lo primero es ayudarlo a recomponerse. El mencionado sitio tranquilo, la casita de reposo, con una manta favorita o un osito de peluche en su interior, puede proporcionar al niño las estimulaciones calmantes que necesita. Algunos niños apreciarán que se les abrace o que se les meza. Un paseo al aire libre, sobre todo si el día está fresco, también puede ayudar.

Todo esto no significa que no se deba disciplinar al niño que presenta problemas de integración sensorial. Un programa de recompensas por buen comportamiento y retirada de privilegios por comportamientos inadecuados es beneficioso para todos los niños. En el caso del niño que tiene dificultad para controlar sus emociones y su nivel de actividad, premiar las ocasiones en las cuales consiga mantener la calma lo ayudará y le dará confianza en sí mismo. Pero hay que poner a su disposición estrategias eficaces para ayudarle a conseguir su objetivo y colaborar con él en el reconocimiento de su propio estado de alerta. Las terapeutas ocupacionales Williams y Shellenberger diseñaron un excelente programa para enseñar a los niños cómo ser más conscientes de sus necesidades sensoriales y cómo modificar su estado de alerta utilizando actividades con alta carga sensorial.

Algunos niños son hipersensibles a los olores y los ruidos ambientales, y la exposición a este tipo de estímulos puede provocar una alteración en el comportamiento y el nivel de alerta. Es conveniente eliminar, en la medida de lo posible, los ruidos que puedan distraer al niño. Por ejemplo, una escuela de Montreal (Canadá) tuvo la feliz idea de poner pelotas de tenis agujereadas en la base de todas las patas de las mesas y sillas para eliminar el molesto ruido causado por el roce con el suelo. Las ventanas y puertas abiertas pueden constituir otra fuente de ruidos que distraen y sobreestimulan al niño con problemas de integración sensorial. Debemos también controlar nuestra voz y procurar hablar suave y tranquilamente.

Ciertos olores, de alimentos, productos de aseo o de limpieza, pinturas, etc. pueden ser estímulos francamente desagradables para algunos niños. Evidentemente, es imposible controlar todos los ruidos y olores ambientales, pero conviene ser consciente de que esos estímulos pueden influir muy negativamente en el comportamiento del niño.

Para algunos niños hiperactivos la proximidad de los compañeros puede ser una constante fuente de tensión. Encontrarse en el medio de una fila puede representar una situación extremadamente estresante. Colocarse en el último lugar de la hilera, desde donde se pueden controlar las distancias con los demás, suele ser una eficaz manera de reducir la tensión vivida por este tipo de niños.

El momento de las comidas, cuando varias personas se sientan a la misma mesa, puede también  constituir otro motivo de tensión. Dejar que el niño coma en un extremo de la mesa ayuda a preservar su espacio personal y, por tanto, a evitar crisis emocionales. Los comedores de los colegios, siempre bulliciosos y llenos de gente, suelen resultar demasiado estimulantes para el niño con problemas de modulación sensorial. Si no es posible que el niño efectúe su almuerzo en su hogar tranquilamente, entonces es aconsejable que en el comedor del colegio se le reserve el lugar más tranquilo, así como que se le encuadre en el turno menos ruidoso.

El niño que padece deficiencias en su procesamiento sensorial no percibe adecuadamente su ambiente. Como ya hemos dicho, debemos recordar siempre que el sistema nervioso de los niños con problemas de integración sensorial no es tan estable como el de otros pequeños. Todo ello provoca que estos niños tengan una gran necesidad de una rutina estable y previsible para poder funcionar correctamente. Los cambios de sus horarios, de sus espacios físicos o de las personas que lo cuidan afectarán negativamente al niño que padece estas deficiencias. Es preferible que las alteraciones le sean anunciadas con antelación y, posteriormente, le sean recordadas a medida que se aproximen. La cabezonería y la falta de cooperación que muestran muchos niños con problemas de integración sensorial es, en parte, un reflejo de esa necesidad de rutina estable.

Lo que más caracteriza el niño hiperactivo es el exceso de movimiento, lo cual puede deberse  a diversas causas. Dicho exceso de movimiento puede ser causado, por ejemplo, por un déficit en los sistemas vestibular y propioceptivo, responsables en gran parte del control postural, lo que hace que al niño le cueste mantener su cuerpo erguido contra la gravedad y busque continuamente apoyos de un modo u otro. Es frecuente que estos niños adopten posturas de verdaderos contorsionistas mientras están sentados, envolviendo sus piernas alrededor de las patas de las sillas, por ejemplo. Otros, sencillamente no consiguen mantenerse sentados  y se caen a menudo de sus asientos. En estos casos, un tratamiento de Terapia Ocupacional basado en la Teoría de la integración sensorial suele ser eficaz para solucionar el problema. Hay otros niños que necesitan una gran cantidad de estimulación (vestibular, proprioceptiva, táctil) para mantener un nivel de alerta adecuado y buscan esa estimulación a través del movimiento. En este caso, los niños afectados se benefician, por ejemplo, de asientos que se mueven, de frecuentes actividades deportivas, de muchas oportunidades para levantarse (ayudar al profesor a repartir papeles, hacer recados, etc.) y, en general, de no pasar demasiado tiempo en situaciones en las que el movimiento no está permitido.

 

Algunos niños con problemas de integración sensorial todavía continúan necesitando actividades de exploración oral a la edad de comenzar el colegio. Debido a esa necesidad, es habitual verlos morder o chupar su ropa (cuellos, puños), lápices, etc. Para evitar estos comportamientos no deseados, podemos ofrecerles a estos niños objetos que socialmente sean aceptables de introducir en la boca, como, por ejemplo, un botellín plástico como el de los ciclistas, un mordedor o chicle. Es importante recordar que si el niño utiliza este tipo de estimulación es porque realmente lo necesita para mantenerse alerta o porque le ayuda a organizar su sistema nervioso. Es el mismo caso de muchos adultos, que necesitan estimulación oral (por ejemplo, tener un cigarrillo entre los labios, morder  un palillo, comer algo o mascar chicle,) y se ponen nerviosos cuando no pueden hacerlo.

En definitiva, el niño hiperactivo debe ser considerado no solamente desde un punto de vista psicológico y médico, sino también desde un punto de vista sensorial. La intervención del terapeuta ocupacional es fundamental para determinar cuáles son los sistemas sensoriales afectados, qué estímulos sensoriales alteran negativamente el comportamiento y qué estímulos sensoriales pueden ayudar a mantener un nivel de alerta adecuado para la interacción y el aprendizaje.


Bibliografía:

BEAUDRY BELLEFEUILLE, I. (2003), Problemas de aprendizaje en la infancia. La descoordinación motriz, la hiperactividad y las dificultades académicas desde el enfoque de la teoría de la integración sensorial, Ediciones Nobel, Oviedo.

BUNDY, A. C., LANE, S. J., MURRAY, E. A. (2002), Sensory Integration: Theory and Practice (2nd edition), F. A. Davis Company, Philadelphia.

ROLEY, S. S .,  BLANCHE, E. I.,  SCHAAF, R. C. (2001), Understanding the Nature of Sensory Integration with Diverse Populations, Therapy Skill Builders, San Antonio.

SENSORY INTEGRATION INTERNATIONAL, INC. (1991), A Parent´s Guide to Understanding Sensory Integration, Sensory Integration International, Torrance, CA.

WILLIAMS, M. S., SHELLENBERGER, S. (1996), How does your engine run?, Therapyworks Inc., Alburquerque, NM.







Vitamina B12

Vitamina B12
Medicamento para el tratamiento de las neuropatías periféricas. Estados carenciales: anemia perniciosa, embarazo, s. de malabsorción, esprue, enteritis regional, neoplasias malignas intestinales o de páncreas, gastrectomía total o parcial y otros estados con incremento de requerimientos de vit. B12 . Polineuritis diabética y alcohólica, neuralgias del trigémino y tics dolorosos. Déficit de vit. B12 en vegetarianos. Test de Schilling. Eficaz en enf. alérgicas (urticaria crónica y dermatitis seborreica) y en procesos artríticos resistentes a medicamentos usuales.
Absorción
Via Oral – Tabletas – Comprimidos
Frasco de ampolla con Solución IM


Posología
- IM o SC profunda. 100-250 mcg/día o 1.000 mcg días alternos, 1-2 sem, luego, 250-1.000 mcg/mes hasta remisión, o bien: 1.000 mcg/día (1 sem), 1.000 mcg/sem (4-8 sem), 1.000 mcg/mes. Anemia perniciosa: 100 mcg durante 7-12 días, tras mejoría clínica y respuesta reticulocítica: misma cantidad, días alternos (7 dosis), luego cada 3 ó 4 días durante 2-3 sem. Test de Schilling: dosis de ataque 1.000 mcg.
- Oral (hemofílicos), siempre que no carezcan de factor intrínseco gástrico, ni padezcan s. de malabsorción, anormalidades gastrointestinales que afecten a su absorción o hayan sido gastrectomizados: 500-1.000 mcg/día.
- Susceptible de administrar por infus. IV directa (riesgo de reacción anafiláctica) en trombopenia extrema.
 

Efectos Tóxicos /Tiene Genérico/
Puede Producir Edema pulmonar, ICC, trombosis vascular periférica, policitemia vera, prurito u reacciones dermatologicas, exantema pasajero, sensación de inflamación en todo el cuerpo, urticaria, dolor en el lugar de inyección, atrofia del nervio óptico, hipopotasemia, diarrea leve transitoria, náuseas., shock anafiláctico.
Medicamentos Comerciales

Cromatonbic – Dobetin – Hidrodoce – Ibedox – Becovit – Bedoyecta – Beplus – Briomet – Anerex – Autrin 600 –Ciprolisina – Cromagen A.F – Doblo Becoyecta – Dolor-Neurobion Forte – Dolo-Neurobion Retard – Duradoce 1000 – Gonakor – Intrafer F-800 – Ledoxina – Nuro-B – Orafer Comp – Tiamidexal – Tiaminal B12

Nace el riñón biónico, para decirle adiós a la máquina de hemodiálisis

20/3/17



Nace el riñón biónico, para decirle adiós a la máquina de hemodiálisis

Científicos estadounidenses preparan un riñón artificial, con filtros de silicio y células vivas, que podrá ser implantado a los enfermos renales liberándoles de la máquina de hemodiálisis. Funciona bajo el impulso del corazón del paciente.
La clave de este dispositivo es su microchip, en el que se utilizan los mismos procesos de la nanotecnología del silicio, que fueron desarrollados por la industria de la microelectrónica para los ordenadores y equipos informáticos”, según Fissell.
El riñón biónico, a punto de entrar en su fase de pruebas en humanos, combinará elementos electrónicos y orgánicos y tendrá un tamaño similar al de los órganos cuya función asumirá.
Supondrá una mejora enorme para la vida de aquellas personas que deben conectarse varias veces a la semana a un aparato externo de hemodiálisis porque sus riñones fallan.
En la hemodiálisis, la sangre del paciente fluye a través de un filtro que elimina los desechos dañinos, minerales y líquidos innecesarios, y la sangre así tratada se devuelve a su cuerpo, ayudando a controlar la presión arterial y a mantener el equilibrio adecuado de sustancias químicas, como el potasio y el sodio.
El nuevo dispositivo que está desarrollando un grupo de universidades estadounidenses dentro del ‘Proyecto Riñón’, filtrará la sangre de la persona con deficiencia renal de forma continua, en vez de requerir visitas a un hospital que duran de 3 a 5 horas o más, y desde dentro del cuerpo, ya que se implantará en el paciente.
Este pequeño riñón bio-artificial, destinado a tratar la ‘enfermedad renal en etapa final’ (ESRD, por sus siglas en inglés), ofrecerá una nueva esperanza a aquellas personas cuyos riñones ya no pueden atender las necesidades de su cuerpo y están a la espera de recibir un trasplante, según los impulsores de este proyecto.
El doctor Fissell codirige el ‘Proyecto Riñón’, junto con el doctor Shuvo Roy, bio-ingeniero y profesor de la Universidad de California, San Francisco, UCSF, en EE.UU.

Células vivas en andamios de silicio

Este riñón artificial implantable quirúrgicamente incorpora un microchip de silicio que funciona como un filtro, así como células renales vivas y según este nefrólogo “funcionará bajo el impulso del corazón del paciente, filtrando la corriente sanguínea que lo atraviesa”.
Llevará componentes biológicos y tecnológicos y será del tamaño de una lata de refresco pequeña o una taza de café, como para que pueda ser implantado en el cuerpo de un paciente.
Los microchips son asequibles, precisos y permiten fabricar unos filtros ideales, de acuerdo a Fissell y su equipo, que actualmente están diseñando los poros de dicho filtro ‘uno a uno’, de acuerdo a la función que quieren que cumpla cada uno de estos orificios.
“Cada dispositivo tendrá aproximadamente quince capas de microchips filtrantes, una encima de la otra, las cuales serán además el andamio en el que se alojarán las células vivas de riñón que formarán parte de este dispositivo”, según Fissell.
Utilizarán células renales con vida que van a crecer sobre y alrededor de los filtros de microchips, con el objetivo de que puedan emular las acciones naturales de los riñones, de acuerdo a la Universidad de Vanderbilt.
“Estas células crecerán y formarán una membrana que será capaz de distinguir qué productos químicos son nocivos y cuales son beneficiosos, para filtrarlos y que luego el cuerpo pueda reabsorber los nutrientes que necesita y desechar los residuos de los que necesita deshacerse”, explica el doctor.
Según sus creadores, este dispositivo está fuera del alcance de la respuesta inmune, es decir de las defensas del propio organismo, con lo cual el cuerpo no lo rechaza.
Funcionará de forma natural con el flujo sanguíneo del propio paciente, por lo que uno de los mayores retos de los investigadores según indican consiste en tomar la sangre de un vaso sanguíneo y empujarla eficazmente a través del dispositivo.

Buscando los poros perfectos para la sangre

 Los investigadores de Vanderbilt explican que deben manejar y transformar el flujo sanguíneo habitualmente pulsátil e inestable de las arterias, de modo que pueda moverse a través de un dispositivo artificial, sin que se produzcan coágulos o daños.
Para conseguirlo, la ingeniera biomédica Amanda Buck, de la VU, utiliza en su ordenador y visualiza en su pantalla modelos informáticos para refinar los canales o poros del dispositivo, de modo que la sangre circule por ellos de la forma más suave posible.
Luego fabrica prototipos con el nuevo diseño, usando una impresora 3-D y después los prueba con un flujo de líquido.
El doctor Fissell señala que tiene una larga lista de personas en diálisis deseosas de participar en el primer ensayo, que según el ‘Proyecto Riñón’ podrían comenzar a finales de 2017 y completarse en 2020.
La futura demanda del dispositivo que desarrolla junto con el doctor Roy, de la UCSF, seguramente será elevada, ya que según la red de obtención de órganos y trasplantes de EEUU, más de 100.000 estadounidenses están en la lista de espera para un trasplante de riñón, pero el año 2015 solo 17.108 recibieron un órgano.
Y según la Fundación Nacional del Riñón americana, más de 460.000 estadounidenses tienen ESRD y 13 personas mueren a diario esperando un riñón.