Medicina Hipocrática

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CAPITULO X
Medicina Hipocrática


1) Hipócrates.
2) Fundamentos de la medicina hipocrática.
3) Características de la medicina hipocrática.
4) La doctrina humoral.
5) Medicamentos usados por Hipócrates.
6) Insuficiencia y errores en la medicina hipocrática
7) El Cuerpo Hipocrático
8) Libros del Cuerpo Hipocrático
9) Fragmento del libro aire, agua y lugares
10) Aforismos
11) Frases y sentencias de Hipócrates
12) El juramento hipocrático.


1) Hipócrates

Hipócrates es considerado el padre de la medicina. Su vida se confunde con la leyenda. Nació en Cos en el 406 a. de. C y murió en Tesalónica en el 370 a. de. C. Se dice que descendía de Asclepio por la rama de Podalirio. Era hijo de Heráclides, también medico y de Praxitela. Aprendió el arte de la medicina de su propio padre, según la tradición de la época. Fue discípulo del filosofo Demócrito, a quien trató como enfermo más tarde. Era bajo de estatura, según Aristóteles. Fue periodeuta o médico viajero. Visitó muchos países por lo que tuvo la oportunidad de conocer variadas patologías y establecer su relación con determinados pueblos y ambientes. Estuvo en Tracia, Escitia, Asia Menor, Macedonia, Libia y Egipto.
Hipócrates quiso establecer una medicina con carácter científico buscando comprender la totalidad de su arte bajo el prisma de una doctrina. Por eso en sus tratados es altamente crítico, reconociendo sus errores al realizar los análisis de respectivos casos clínicos. Por lo tanto es racional en sus puntos de vista. La medicina hipocrática es entonces doctrinaria, critica, racional, biológica y científica.

2) Fundamentos de la medicina hipocrática

2.1 Las doctrinas y sistemas de los filósofos naturalistas que ya habían establecido las causas naturales de la enfermedad.
2.2 Los archivos de los asclepiones revisados por Hipócrates, y que seguramente le sirvieron de importante documentación.
2.3 Las recomendaciones de la medicina griega prehipocrática que recurría a las dietas y a los ejercicios físicos.
2.4 Los métodos socráticos para establecer la verdad, donde la mayéutica y la psicoterapia jugaron importante papel.
2.5 La herencia de la medicina egipcia.

3) Características de la medicina hipocrática

3.1 Consideraba la enfermedad como consecuencia de causas naturales
3.2 Estableció la necesidad de estudiar al paciente, como individualidad irrepetible. En ese sentido el estudio se centraba sobre el enfermo y no sobre la enfermedad.
3.3 El diagnostico se realizaba luego de una evaluación integral del paciente que incluía el interrogatorio, la observación detallada del enfermo, su alrededor y ambiente, la auscultación, la palpación, la percusión, el olfato y el examen de heces, orina, esputo y sudor.
3.4 Tomaba en cuenta la edad, el sexo, la constitución, predisposición individual, herencia y el temperamento del paciente.
3.5 Dividió la enfermedad en varios periodos: la apepsis o invasión sin manifestaciones, la pepsis o aceleración del procedimiento y la crisis o manifestación abierta de la enfermedad.
3.6 Escribió la historia clínica del paciente, de manera detallada y escrupulosa.
3.7 Introdujo el pronóstico como elemento para suponer el curso futuro de la enfermedad.
3.8 Descubrió un gran número de enfermedades.
3.9 Clasificó la enfermedades en:
a) Internas y externas
b) Agudas y crónicas
c) Esporádicas, endémicas y epidémicas
d) Exclusiva y asociadas
e) Curables e incurables.
3.10 Estableció las bases de la climatología y la etnografía y su importancia para la comprensión de ciertas enfermedades en dependencia del ambiente y de las razas.
3.11 En anatomía tuvo conocimientos de embriología a través del huevo de gallina. Conoció de las arterias, las venas, el colon, el útero, el bazo y el corazón. Conocía perfectamente los huesos y las articulaciones.
3.12 En fisiología sabia que el cerebro era el centro de las sensaciones; que el aire penetraba por la nariz, seguía por los pulmones y penetraba en la sangre. La concepción la entendía como producto de la mezcla de la esperma con el elemento femenino.
3.13 En ginecología y obstetricia estudio el parto de 7 y 8 meses.
3.14 En cirugía trató las fracturas, las dislocaciones, las heridas, las hemorragias, las fístulas y los tumores. Invento la mesa de operaciones y el torniquete.
3.15 De las enfermedades mentales observó la epilepsia, el delirium tremens, la depresión, la ansiedad y los disturbios del sueño.
3.16 En terapia partía del principio de que es la naturaleza la que cura y el médico sólo ayuda oportunamente. El médico, actuaba de acuerdo al cuadro clínico, mientras tanto observaba. Recomendó dietas y ejercicios. Aplico para las curaciones el sistema de los contrarios y el de los semejantes. Recurrió a los masajes, los baños, los vendajes y a diferentes medicamentos del reino vegetal, animal y mineral.

4)La doctrina humoral

En la medicina hipocrática fue formulada la doctrina humoral, la cual dejo su huella a lo largo de los siglos en la historia de la medicina. La doctrina humoral parte de la idea de los 4 elementos, cada uno de los cuales representa una de las sustancias que conforman el organismo. El equilibrio de esas sustancias representa la salud (armonía, crasis); mientras que su desequilibrio se traduce en enfermedad (desarmonia, discrasia). Los elementos y las sustancias representan también un estado determinado de la temperatura, un órgano y uno de los componentes del coagulo sanguíneo. En este último aspecto la doctrina humoral constituía un paso positivo hacia la comprensión del proceso de la coagulación sanguínea con respecto a la teoría de los vitalistas que explicaban ese fenómeno por el efecto de una sustancia vital.

Doctrina Humoral Hipocrática.

Sustancia
Elemento
Órgano
Coagulo sanguíneo
Temperatura
Estación del año.
Bilis Amarilla
(Cole)
Fuego
Hígado y vías biliares
Suero sanguíneo
Calor-sequedad
Verano
Bilis Negra (Melancole)
Tierra
Estomago, Bazo
Parte oscura del coagulo
Sequedad
Otoño
Flema
Agua
Cerebro, nervios, medula espinal
Fibrina
Frió
Invierno
Hema (Sangre)
Aire
Corazón, venas
Parte roja del coagulo
Humedad
Primavera.


5) Medicamentos usados por Hipócrates.

Asfalto, alumbre, azufre, arsénico, plomo, agua de mar, sal marina, agua caliente, mandrágora, opio, belladona, perejil, beleño, laurel, loto, incienso, apio, aceite, lino, cebolla, harina de trigo, vinagre, vino, leche de vaca, leche de cabra, hidromiel, frío, calor y aceite de cedro, hiel de buey, grasa de cochino y de pato, mirra, higos secos, corteza de granada.

6) Insuficiencias y errores en la medicina hipocrática

6.1 Confundió arterias con venas
6.2 Confundió nervios con ligamientos
6.3 Confundió tendones con membranas
6.4 No conoció el pulso
6.5 En la circulación pensó que las venas nacen en el hígado y las arterias en el corazón. Por estas últimas circulaba sangre y aire.
6.6 La matriz, según la enseñanza hipocrática, tenia dos cuernos: en el derecho se alojaban los varones, mientras que en el izquierdo las hembras.
6.7 El semen proviene de todas las partes del cuerpo
6.8 La leche y la sangre es lo que queda de la alimentación
6.9 El pus es el alimento de las llagas.


7) El Cuerpo Hipocrático

El Cuerpo Hipocrático (corpus hipocraticum) constituye una serie de documentos atribuidos a Hipócrates y que influyeron enormemente en el desarrollo de la medicina occidental. Se piensa que no todas las obras pertenecen a la pluma de Hipócrates debido a los estilos diferentes de las obras. Los escritos del Cuerpo Hipocrático empezaron a coleccionarse a partir del siglo III a. de. C. en Egipto, y se conservaban en la Biblioteca de Alejandría. Consta de 74 libros y 59 tratados. La colección esta escrita en idioma jónico y su primera traducción se hizo al latín en 1525. Luego fue traducida al griego en 1526.


8) Principales libros del corpus hipocraticum

1) Aires, aguas y lugares
2) Pronósticos
3) De las epidemias
4) Aforismos
5) De las fracturas
6) De las articulaciones
7) Del régimen de las enfermedades agudas
8) De las heridas de la cabeza
9) Instrumentos de reducción
10) El juramento
11) De la antigua medicina
12) De la ley
13) De la naturaleza del hombre
14) De los humores
15) De las enfermedades
16) De las afecciones
17) De las afecciones internas
18) Preceptos
19) De las crisis
20) De los días críticos
21) De la epilepsia o enfermedad sagrada
22) De las heridas o ulceras
23) De las fístulas
24) De los lugares en el hombre.
25) Del arte
26) De la oficina del medico
27) Del medico
28) De la conducta honorable

El Cuerpo Hipocrático abarca todo el saber medico de la época. Se habla sobre dietética, patología general, terapéutica, clínica quirúrgica, oftalmología, ginecología y obstetricia, pediatría e higiene, entre muchas otras especialidades.

9) Fragmento del Libro aire, aguas y lugares.

La persona que quiera ocuparse de medicina debe estudiar las diferencias y los efectos de las estaciones, la naturaleza de los vientos propios, del país en que se encuentra, los caracteres de las aguas que bebe la gente, las particularidades de los terrenos, el régimen o manera de vivir de los habitantes: pues así el médico no solamente puede llegar a conocer mejor las enfermedades particulares a un país, sino que hasta es capaz de predecir las enfermedades que puedan azotar en una estación y a un individuo.
Existen relaciones entre la situación y exposición de las ciudades puestas al abrigo de estar a aquellos vientos y alteraciones de salud, complexión del cuerpo y carácter de los habitantes. Las aguas estancadas, de los pantanos, son malsanos, porque suelen ser la causa de ronqueras, de aumento de volumen y endurecimiento del bazo, de enflaquecimiento, de envejecimientos prematuros, de disturbios del embarazo y del parto, de disenterías, de diarreas, de fiebres cuartanas, de perineumonías, de fiebres ardientes. Entre las aguas de fuente, las mejores son las que brotan de lugares elevados, porque son claras, inoloras y de buen sabor; las aguas salobres son desagradables; pero su empleo puede convenir en algunos casos; el hombre sano y de buena constitución no tiene necesidad de seleccionar las aguas como a su vez debe hacerlo el que padece de determinadas molestias en la salud; las aguas de lluvia, que ya han sido seleccionadas y purificadas a través de la evaporación por obra del sol, son las mejores, las más límpidas y ligeras, aunque sea menester hervirlas para que no se corrompan y no hagan daño; aguas de ríos, riachuelos y lagos pueden formar concreciones o piedras en la vejiga de las personas que adolecen de cierta disposición orgánica. Los caracteres generales de las estaciones y sus variaciones climáticas necesariamente influyen en la aparición de estas o de aquellas enfermedades y por consecuencia también sobre las particularidades o variaciones de la salud durante el año.

10) Aforismos

I-17. También hay que tener en cuenta si es necesario recomendar al enfermo comer una vez al día o dos veces. Es importante la cantidad de alimentos a ingerir y las porciones. Es bueno observar las costumbres de cada uno, la estación del año, el lugar y la edad.
I-18. En verano y otoño el alimento se digiere con dificultad. En invierno el proceso es más pasajero y en primavera más fácil.
I-20. Durante la crisis, ni inmediatamente después de concluida, no existe movimiento alguno, ya sea por medio de purgas, ya por el de otros irritantes, sino deja descansar al enfermo.
I-21. Si son del caso de las evacuaciones, examina la dirección a que naturalmente propenden, pues deben promoverse por la vía más oportuna.
I-22. Conviene remover y purgar los materiales cuando estén cocidos no en su estado de crudeza, ni al principio de la enfermedad, a menos que haya urgencia, lo cual rarísima vez se verifica.
II-25. En el principio de las enfermedades no te detengas en obrar si te pareciere que el caso lo pide; pero cuando se hallen en todo su vigor, mejor es estarse quieto.
II-44. Los hombres obesos corren mayor peligro de morir súbitamente que los flacos.
III-1. En las estaciones del año, el transito de una a otra, y dentro de cada estación, las grandes mudanzas, ya de calor, ya de frío u otras a este tenor, son causas de muchas enfermedades.
III-2. Hay complexiones que se adaptan mas bien al frió que al calor, y otras al contrario.
III-3. Hay enfermedades que se asocian fácilmente con otras y enfermedades que se excluyen entre sí; hay también edades que piden o rehúsan ciertas estaciones, climas y métodos de vidas.
III-4. En las estaciones cuando en un solo día hace calor y frió pueden aparecer enfermedades del otoño.
III-4. Los vientos del sur entorpecen el oído, obnubilan la visión, dan presión en la cabeza, flojera y debilidad. Esto lo sienten los enfermos si hace ese tiempo. Los vientos del norte provocan las enfermedades de la garganta, estreñimiento, dificultad para orinar, temblor, dolor en el costado y el pecho. Durante estos vientos el enfermo debe esperar esos achaques.
III-6. Cuando el verano se parece a la primavera las fiebres transcurren con mucha sudoración.
III-7. En las sequías las fiebres son agudas.
III-8. En las estaciones del año sin variaciones y que a tiempo se suceden, las enfermedades curan sin dificultad. Mientras que en las estaciones inconstantes las enfermedades son así y curan con dificultad.
III-9. En otoño las enfermedades son más agudas y mortales; en primavera al contrario, es el tiempo más saludable y con menos mortalidad.
III-10. El otoño es mal tiempo para los tísicos.
III-11. En lo que se refiere a las estaciones del año: si el invierno es seco y con vientos norteños y la primavera es lluvia y con vientos sureños, entonces en invierno habrá fiebres agudas, inflamación de los ojos, disentería con mas frecuencia en las mujeres y en lo hombres obesos por naturaleza.
III-12. Pero si el invierno pasa con vientos sureños y lluvias y es calmo, y la primavera es seca y con vientos norteños, entonces las mujeres que esperan parir en primavera abortan por cualquier causa; y las que paren, dan a luz niños débiles y enfermizos si acaso no mueren; otras personas enferman de disentería y de los ojos, y los ancianos de catarros mortales.
III-13. Si el verano es seco y con vientos norteños y el otoño con lluvias y vientos sureños, entonces en invierno se sufre de dolor de cabeza, tos, ronqueras y renitis. A otros les ataca la tisis.
III-15. De todas las estaciones, las secas son las más saludables y menos mortales que las lluviosas.
III-19. En todas las estaciones aparecen enfermedades de toda especie, pero hay dolencias que son mas frecuentes y graves en unos tiempos que en otros.
III-23. Del invierno son propias las pleuresías, perineumonías, letargos, corizas, ronqueras, toses, dolores de pecho, de costado, de lomos y de cabeza, vértigos y apoplejías.
III-31. Los viejos padecen dificultad de respirar, toses catarrales, disurias, dolores articulares y nefríticos, vértigos, apoplejías, caquexias y comezón general, vigilias, laxitud del vientre, fluxiones de ojos y narices ofuscación de la vista, glaucomas y torpezas de oídos.
V-9. Las tisis aparecen, por lo regular, desde la edad de dieciocho años hasta los treinta y cinco.


11) Frases y sentencias de Hipócrates.


11.1) Desde hace mucho tiempo la medicina posee muchas cosas, posee un principio y un método que ella ha logrado: con estas guías, numerosos y excelentes descubrimientos han sido hechos en el largo curso de los siglos y los demás se descubrirán si los hombres capaces, instruidos en los descubrimientos antiguos, los toman como punto de partida de sus investigaciones.
11.2) La vida es breve y el arte largo, la ocasión es fugaz, el experimento falaz y el juicio difícil.
11.3) Para las enfermedades mas graves sólo son eficaces las curas muy precisas.
11.4) Lo que la medicina no cura lo cura el hierro, y lo que no cura el hierro lo cura el fuego y lo que el fuego no cura, debe considerarse incurable.
11.5) El amor al prójimo es el manantial del verdadero amor al arte.
11.6) El medico, por su parte, debe tratar las enfermedades teniendo en cuenta que cada una prevalece en el cuerpo según la estación que le es mas conforme.
11.7) Una crisis en las enfermedades, es o una exaceberacion, o una debilitación, o una metaptosis en otras dolencia, o el final.
11.8) Las impurezas que deja la crisis al terminarse la enfermedad, suelen producir recaídas.
11.9) La naturaleza es el medico de las enfermedades.
11.10) El mas desfigurado es el peor. Las facciones del rostro han llegado al último grado de alteración cuando la nariz se pone afilada, los ojos se hunden, las sienes se sumen, las orejas están frías y con los lóbulos hacia arriba, la piel de la frente está dura, tirante, seca, el color de toda la cara es pálido verde, lívido o aplomado, (facies hipocrática)
11.11) Los dolores se disipan por los contrarios, independientemente de lo que existe de particular en cada enfermedad. Por ejemplo, las personas de constitución caliente, a quienes enferman el frió, son aliviadas por el calor.
11.12) El medico debe conocer también cuales son las enfermedades que, originándose de plenitud, se curan por medio de evacuaciones; y las que teniendo por causa la evacuaciones se curan por la reintegración: así como las que da la fatiga, los cura el reposo; y las que ocasiona la ociosidad, desparecen con el ejercicio.
11.13) Los contrarios son los remedios de los contrarios, porque la medicina es suplemento y supresión; supresión de los que está de mas, suplemento de que es escaso. Quien cumple mejor esta doble indicación es el mejor medico, quien comete mas errores contra ella, comete también mas faltas contra el arte.
11.14) Cuando no se conoce la enfermedad es necesario, si se dan remedios, emplear los que no sean fuertes. Si el enfermo mejora, el camino está abierto, y no hay más que seguirlo paso a paso. Todo los contrario debe hacerse si el enfermo empeora.
11.15) Generalmente el medico debe saber prevenir el cuerpo contra las enfermedades que lo amenazan, en relación con el temperamento, la estación, la edad. Estirar lo que esta aflojado, aflojar lo que está estirado, es la verdadera manera de destruir el mal: y toda la medicina se resume, según mi opinión, es este principio.
11.16) Es conveniente tener cuidado de la enfermedad para curarla, de la salud, para conservarla, de la salud también para darle gracia.
11.17) La medicina no hace siempre la misma cosa en este instante y en el instante que sigue, y procede de un modo opuesto a si mismo en el mismo individuo.
11.18) El medico verdadero filosofo es igual a los dioses.
11.19) La timidez indica incapacidad, la precipitación es signo evidente de inexperiencia.
11.20) Para pronosticar correctamente quien curará y quien morirá, cuantos días se prolongará o acortará la enfermedad; uno debe conocer todos los síntomas y repasar su relativo valor.
11.21) Quien desee practicar la cirugía debe ir a la guerra.
11.22) El prestigio del medico exige de él que tenga buen color y un aspecto sano acorde con su propia naturaleza, pues el común de la gente opina que los que carecen de esa condición física no pueden tratar convenientemente a los demás. En segundo lugar, que presente un aspecto aseado, vaya bien vestido y se perfume con ungüentos olorosos, con un perfume que no sea en modo alguno sospechoso. Por otra parte, el discreto debe atender, en el aspecto moral, a las siguientes actitudes: no sólo ser reservado, sino llevar una vida morigerada, pues ello contribuye mucho a su prestigio. Además, mostrarse grave y afable con todo el mundo.
11.23) Una gran parte del arte es, yo creo, poder observar
11.24) El médico puede captar muchas cosas que el paciente omite en su relato
11.25) Me parece excelente que el médico practique el pronostico, pues ni previamente conoce y declara ante sus pacientes el presente, pasado y futuro de sus dolencias, y les habla en detalles de todo cuanto estos han omitido, se confiaran a él para su tratamiento.
11.26) Ante la enfermedad sólo pueden tomarse dos actitudes: o curar o, al menos, no perjudicar.
11.27) No podrá el medico por si solo salir airoso en la curación de una enfermedad si no le favorece el enfermo, los existentes y las circunstancias exteriores.
11.28) No debemos repudiar el arte médico antiguo como vano, o pretextando que su método de investigación es defectuoso, precisamente no ha alcanzado exactitud en todo detalle. Muy al contrario, puesto que fue capaz de levantarse desde profunda ignorancia hasta la perfecta exactitud, pienso que se deben admirar sus hallazgos como el producto, no del azar, sino de la investigación precisa y correctamente conducida.
11.29) El arte médica es, entre todos los artes, la mas bella y la mas notable
11.30) Quien quiera adquirir exacto conocimiento del arte médica debe poner una disposición natural, una buena escuela, debe instruirse desde la infancia, tener la voluntad de trabajar y tiempo que dedicar al estudio.
11.31) No hay una gran diferencia entre la medicina y la filosofía, porque todas las cualidades de buen filosofo deben encontrarse también en el medico: desinterés, celo, pudor, aspecto digno, seriedad, juicio tranquilo, serenidad, decisión, pureza de vida, habito de sentencias, conocimiento de lo que es la vida útil y necesaria, reprobación de las cosas malas, animo libre de sospechas, devoción a la divinidad.
11.32) Cuando entre en la estancia del enfermo recuerde el medico estar atento al modo de sentarse, al modo de comportarse; debe ir bien vestido, mostrar el rostro tranquilo, ser sereno en obrar, atender con cuidado al enfermo, responder con tranquilidad a las objeciones y no perder la paciencia ni la calma ante las dificultades que surjan.
11.33) Es imperioso no ser descortés.
11.34) El hombre sensato ha de considerar a la salud como el mejor de sus bienes, y aprender de la enfermedad como beneficiar a aquella.
11.35) El muy loable ayudar al enfermo a recuperar su salud, pero también lo es que se le ayude a conservar esa salud y que esta actitud la sigamos también nosotros.


12) El Juramento Hipocrático

La Escuela Hipocrática aportó a la medicina no sólo una doctrina para hacer y explicar todo el conocimiento de la época sino también un método en el cual la observación y la experimentación jugaban importantes papeles. Introdujo Hipócrates, además de estos innovadores momentos, una moral y un conjunto de reglas que han sustentado la ética de los profesionales de la medicina. El Juramento Hipocrático es la manifestación de ese espíritu y mística que acompañan al medico en su desempeño.
El juramento original reza así:

“Juro por Apolo, el médico, por Higia y Panacea y por todos los dioses y diosas a cuyo testimonio apelo que yo, con todas mis fuerzas y en pleno conocimiento, cumpliré por entero este juramento:
Que respetaré a mi maestro en este arte como a mis progenitores, que partiré con él mi sustento y que le daré todo aquello de que tuviese necesidad.
Que consideraré a sus descendientes como a mis hermanos corporales y, a mi vez, les enseñare sin compensación y sin condiciones este arte; que haré partícipe de esta doctrina e instrucción de toda la disciplina en primer lugar a mis hijos, luego a los de mi maestro y a aquellos que con escrituras y juramentos se declaren escolares míos, y a ninguno fuera de éstos.
En lo concerniente a la curación de los enfermos, prescribiré la dieta más conveniente a mi juicio y mantendré alejados de ellos todo daño y todo inconveniente.
No me dejaré influir por las súplicas de nadie, sea quien fuere, a administrar un veneno, ni a dar un consejo en semejante contingencia.
No introduciré prótesis en la vagina a ninguna mujer para impedir la concepción o desarrollo del niño. Consideraré santas mi vida y mi arte; no practicare la operación de la piedra y, cuando entre a un casa, será sólo para el bien de los enfermos, me abstendré de toda acción injusta y no me mancharé de voluptuosidad con contactos de mujeres o de hombres, de libertos o esclavos. Cuanto viere u oyere durante la cura o fuera de ella en la vida común, lo callaré y lo conservaré siempre como un secreto, si no me es permitido decirlo.
Si mantengo perfecta e intacta fe a este juramento, que me sea concedida una vida afortunada y la futura felicidad en el ejercicio del arte, de modo que mi fama sea alabada en todos los tiempo; pero si faltase al juramento o hubiese jurado en falso, que ocurra lo contrario.”

En 1948 el juramento hipocrático fue modificado en Ginebra, Suiza:
“En el momento de la recepción profesional como médico me comprometo solemnemente a consagrar mi vida al servicio de la humanidad.
Guardaré gratitud y respeto a mis maestros como es debido.
Ejerceré mi profesión con dignidad, conciencia y responsabilidad.
Mi preocupación principal será la salud de mis pacientes.
Respetaré las confidencias de las que mis enfermos me hagan depositario.
Mantendré por todos los medios que estén a mi alcance el honor, el prestigio y las nobles tradiciones de la profesión médica.
Mis colegas serán como mis hermanos.
No permitiré que factores como la religión, la raza, la nacionalidad, los partidos políticos o el estado socioeconómico interfieran con mi deber y mi paciente.
Mantendré el mayor respeto a la vida humana desde el momento de la concepción; aun bajo amenaza, me abstendré de utilizar mi conocimiento médico contra las leyes de la humanidad.
En verdad, solemne y libremente formulo este juramento.”