Rol del Medico

25/4/10


LA PROFESIÓN MÉDICA.

Conceptualmente la "Profesión Médica" se define como el grupo social compuesto por los Profesionales de la Medicina (los médicos y medicas). Estos individuos, para integrar la Profesión, deben ejercer los principios del llamado Profesionalismo, es decir los valores inherentes a la Profesión en si.

La Profesión Médica se identifica, entre los grupos sociales por su saber y por el compromiso en la aplicación práctica de ese saber. El Saber, como conocimiento y el saber como ética y la praxis como compromiso de aplicación y regulación de las acciones.

El Saber Médico es patrimonio de la Profesión Médica aunque se comparte en interacción con el resto de los Profesionales de la Salud. Este saber es necesario para el desarrollo social (en los aspectos vinculados con la salud) y también debe ser reconocido y prestigiado por la sociedad.

El saber tiene dos vertientes. Una vertiente de conocimiento, el que se aprende formalmente en la Facultad y luego en el Desarrollo profesional médico continuo en el correr de toda la vida del profesional. La otra vertiente es la que se relaciona con la moralidad a propósito de la conducta correcta que se ejerce con ese saber, es decir la ética en cuanto a la forma de como se debe proceder.

El compromiso en la práctica del saber, por su parte, se debe reflejar a lo interno del cuerpo de profesionales en cuanto a la capacidad de la Profesión de autorregularse (por ejemplo: separando aquellos médicos que hacen para si los valores del profesionalismo de los que no lo hacen) y hacia la comunidad en cuanto al involucramiento en la gestión de la organización sanitarias.

Al decir de Pardell [1] el Profesionalismo Médico se define por 4 características:

•El Cuerpo de conocimiento médico: su importancia socialmente percibida y su aplicación al ámbito del binomio salud - enfermedad. Esta concepción del conocimiento implica aspectos teóricos y compromisos prácticos.
•El Control de la organización del trabajo: El control de la organización implica un compromiso profesional más allá de las (circunstanciales) organizaciones a donde se desempeñe.
•La organización profesional con capacidad reguladora: Esta capacidad de regulación debe incluir el de acceso - formación y aplicación de ese conocimiento mediante: el llamado credencialismo (certificaciones profesionales), mediante la auto-regulación (independiente de las instituciones), la responsabilidad (en la transmisión y enseñanza de dicho conocimiento), el compromiso en la elaboración de forma autónoma de estándares propios de práctica profesional de calidad, la responsabilidad profesional de promover la integridad y mejora del conocimiento a través de la investigación
•El Código Ético.
Pero sin lugar a dudas, lo más importante para que seamos la Profesión Médica es cómo establecemos nuestra relación con la sociedad donde nos insertamos, desde donde nacemos y a quien nos debemos. Es la sociedad la que da o quita el valor de la Profesión y es por esto que analizar la relación entre Profesión y Sociedad es tan importante.

LA RELACIÓN PROFESIÓN MÉDICA - SOCIEDAD

La interrelación Profesión - Sociedad, en el Siglo XXI, se sigue basando en los valores "fundacionales" del Profesionalismo Médico[1]: la vocación, la disciplina, la competencia y el compromiso.

•La vocación (se menciona como altruismo) que implica por un lado, desde los profesionales, la preeminencia del rol social de su función por encima del beneficio económico y por otro lado, desde la sociedad, implica el reconocimiento del valor de la profesión. Desde esta visión vocación y remuneración no son conceptos antagónicos sino más bien complementarios.
•La disciplina como subordinación del individuo y sus intereses a las reglas establecidas por el colectivo. Concepto antagónico a las prácticas catalogadas de "corporativistas" en cuanto al beneficio de pequeños grupos de poder.
•La Competencia, que incluye el componente de Conocimientos, el componente de Habilidades y el componente de actitudes en las relaciones interpersonales.
•El Compromiso con las tareas prioritarias de la profesión que no son otras que la de proveer de asistencia altamente calificada al paciente, la de preocuparse por la salud de los usuarios y la comunidad y la de gestionar eficientemente los recursos sanitarios.
Como contrapartida de estos valores se desarrolla la legitimidad social de la profesión, a nivel del Estado, a nivel de las Instituciones sanitarias y a nivel del Usuario y la opinión pública.

Pero estos valores, se expresan en un marco social diferente al momento en que se originaron, caracterizado por lo dinámico y cambiante.

El cambio se genera a partir de múltiples transiciones [2] .

•Transiciones sociales en el perfil epidemiológico de la población: envejecimiento e infantilización de la pobreza.
•Transiciones culturales en lo que respecta a los cambios de la formación profesional.
•Transiciones judiciales manifiestas en el descontrolado aumento de la litigación anti - médica.
•Transición económica, relacionadas con la concepción neoliberal de la salud como empresa y la profesión como empleo, con una preeminencia del modelo "industrial" en la gestión de la salud.
•Transición Tecnológica con el incremento impresionante y no basado en evidencias científicas de los recursos técnicos.
•Transiciones políticas que ponen a la salud y el derecho a ella como primer punto en la agenda.
•Transición ética manifiesta en la crisis de valores que sufre la profesión.
A partir de estas transiciones se generan conflictos en la relación sociedad - profesión. Conflictos en los valores analizados y conflictos que parten de la actividad profesional asociados a la crisis de las instituciones (públicas y privadas).

La desconfianza que se puede generar desde la sociedad hacia la profesión es el principal riesgo que corremos como colectivo, con anterioridad nos hemos referido a esta situación [3]

Esta desconfianza, funcional para muchos sectores (sectores poderosos por cierto), puede provocar o bien la imposición externa de reglas reñidas con el profesionalismo (provenientes del Estado - administrador con la concepción dominante en los administradores de salud de la Medicina como Industria) o bien el fraccionamiento en diferentes "alternativas o salidas" para la comunidad y los usuarios [4]. Entre estas alternativas o escapes se encuentran la del usuari@ leal en donde predomina la visión paternalista, la del usuari@ y comunidad en "queja" donde predominio la desconfianza y la demanda y por último la del usuari@ en "fuga" con la búsqueda de medicinas alternativas frente a la falta de respuesta del sistema.

Por otra parte y a lo interno del colectivo medico existen las condiciones para que la desconfianza se convierta en franca oposición a la Profesión. Aunque no generalizadas, se desarrollan muchas veces conductas que alejan a la sociedad de la profesión. Entre ellas se destacan :

•La ineficiencia: se hace cada vez menos usando cada vez más recursos.
•La arrogancia: se actúa como elite dominante con poco respeto al ciudadano y sin posicionase explícitamente del lado de sus reivindicaciones y aspiraciones.
•El aumento de iatrogénica: por uso indiscriminado - a la defensiva de los recursos médicos.
•La necedad: porque no se entiende que el empoderamiento de derechos de los usuarios debe ser alentado por nosotros y debe impulsarnos a reconvertir nuestro rol profesional
•La falta de consecuencia en la denuncia hacia la desigualdad del sistema, hacia los colegas que se ubican por fuera del profesionalismo y la falta de compromiso con las propuestas de optimización del sistema de formación y asistencia.

BUSCANDO REFORMULAR LA RELACIÓN SOCIEDAD - PROFESIÓN MÉDICA

Frente a esta situación crítica se debe buscar la reformulación de la alianza que beneficia a la Sociedad, y por ende a la Profesión Médica. Dicha alianza no se sustenta en otra cosa que la mejor calidad de atención para la comunidad y el mejor desenvolvimiento de los profesionales en ella.

El punto de partida de esta reformulación es la promoción de los Derechos Humanos. Derechos Humanos que se han convertido en la última esperanza de nuestra especie. Derechos Humanos que en base a los postulados de Justicia, Libertad y Paz aseguren a todos y todas, el pleno ejercicio de su ciudadanía. Específicamente la Profesión Médica debe entender y propiciar la tendencia inequívoca hacia la independencia social e individual de los seres humanos, de cualquier poder, incluido claro esta el "Poder Médico" (el poder conferido a la actividad Médica en base al modelo Paternalista clásico).

Esto se expresa desde diferentes perspectivas. Analizaremos la de la acción profesional en si, la de la perspectiva Bioética y la de los roles del profesional.

Desde la perspectiva del medico como profesional, los valores que contribuyen a esta reformulación se vinculan tanto con la competencia técnica y los valores humanísticos. Con respecto a la competencia técnica se debe promover la excelencia técnica y asistencial, la necesidad de la actualización científica, la integración de saberse, la capacidad de trabajo en equipo, la independencia de criterio, la capacidad de transmitir el conocimiento, la objetividad a la hora de los juicios y la promoción del intercambio de experiencias

Los valores humanísticos, por su parte, se refieren a la honestidad, la promoción de la confidencialidad, la veracidad, el respeto a la autonomía del paciente, la integridad en el relacionamiento con los usuarios y con los colegas, la afectividad en el trato, entre otros.

Desde la perspectiva de la Ética en el comportamiento y la Bioética en el relacionamiento, la idea de promover el principio de Autonomía, del usuari@ y la comunidad, se transforma en una piedra angular del nuevo relacionamiento con la sociedad. Los medic@s deben proteger y promover la autonomía de los usuarios, respetando la integridad de valores y creencias y las perspectivas que los usuarios tienen de sus intereses.

En el respeto y promoción de los Derechos Humanos, es también fundamental desde la bioetica la promoción teórica y la acción acorde al desarrollo del principio de Justicia.

Desde la perspectiva del compromiso del médico como sociedad existen en la actualidad múltiples roles y otras tantas responsabilidades de los profesionales, estos nuevos roles y responsabilidades [2] se deben abordar integralmente con eventuales especializaciones individuales pero con criterios y principios generales y compartidos a lo interno de la profesión Médica.

Se destacan los siguientes roles:

Rol médico como comunicador- el desarrollo de un modelo de "usuario informado" pone en cuestión el modelo "paternalista" clásico. Se debe buscar profundizar el conocimiento social de los temas médicos mejorando la relación medico - paciente.

Rol médico como gestor del conocimiento- Hace falta desarrollar el conocimiento explicito (para informar decisiones) y el tácito (para valorar decisiones) en el marco de una actitud crítica reflexiva. El desafío es generar en torno al conocimiento un valor en si mismo, promoviendo la excelencia técnica y humanística en función de actitudes, formación y competencias.

Rol médico como experto- se define este rol como la capacidad de tomar decisiones clínicas basadas en conocimiento, cualidades y habilidades.

Rol médico como cuidador- Dado el cambio del perfil epidemiológico es cada vez más importante la capacidad de confortar. Se ha denominado medicina basada en la afectividad [5]

Rol médico como gerente - directivo- Los valores profesionales se deberían transitar en la función directriz al igual que en el rol profesional. Así las políticas de recursos humanos que no estimulan la participación profesional, la innovación y la aceptación de responsabilidades lleva a actitudes anti - profesionales como son: la obediencia como ausencia de iniciativa, la queja permanente como resistencia a los cambios, el corporativismo como la priorización absoluta de los intereses personales o colectivos y la fuga de valores profesionales con la consiguiente desprofesionalización.

Rol medico en la transmisión del conocimiento- en la formación y desarrollo de los colegas dentro y fuera del sistema formal: Facultad.

Rol médico como agente principal del sistema - En la relación medico - paciente se encierra el valor principal del sistema de salud. Ello coloca al médico en situaciones complejas donde es difícil decidir ya que los intereses del paciente individual pueden contraponerse con el se la comunidad que por ejemplo financia un tratamiento determinado.

PROMOVER EL PROFESIONALISMO PARA REFORMULAR LA RELACION SANITARIA

En este contexto promover mejorar el Profesionalismo pensamos que debería ser la prioridad de las expresiones gremiales y profesionales de los medic@s.

En primer lugar debemos construir una definición común de profesionalismo Medico. Entre los profesionales y con la sociedad. Como consecuencia natural de ello se debe fundar la herramienta para impulsar el profesionalismo que no es otra que el Colegio Médico.

En segundo lugar se debe involucrar a la sociedad y sus poderes de representación (sobre todo el poder político) en las decisiones que hacen a los conflictos éticos de la Profesión. Un ejemplo es el conflicto social ante la necesidad de tratamiento en casos de altísimo costo y la realidad de los recursos que son finitos. Estos conflictos deben resolver en la esfera política y recién después en la Profesional ya que no corresponde que la Profesión se haga cargo de los mismos, la mayoría de las veces como una especie de fusible.

En tercer lugar se debe reformular el mapa de la "Relación Sanitaria" que actualmente no favorece el Profesionalismo y reposicionar a los medic@s en el.

Con respecto a la "Relación Sanitaria" existen sintéticamente 4 actores en juego:

•Los y las usuarias del sistema
•Los profesionales médicos (liderando los equipos asistenciales)
•Las instituciones de atención
•El Estado regulador representando a la sociedad.
Actualmente la Profesión Médica se encuentra vinculada de manera difícil de separar de las Instituciones prestadoras, no existe una independencia como Profesión de las instituciones.

Por su parte los usuarios cada vez con mayores niveles de empoderamiento y exigencia actúan reclamando al "sistema" que no es otro que las Instituciones (Privadas y estatales) con los Medic@s dentro

Este mapa nacional hace que los 4 actores se agrupen en 3 estamentos:

1.los profesionales juntos a las Instituciones prestadoras por un lado.
2.los usuarios y la sociedad civil por otro lado
3.el estado por otro
Esta ecuación no va a favor del profesionalismo Medico por muchas razones entre las que describimos las siguientes:

•Se carece de la autonomía como profesión.
•Las instituciones no se manejan con estándares resueltos por el cuerpo profesional. Por el contrario se manejan muchas veces con principios industriales de gestión que llevan a Limitar el acceso de los pacientes a opciones medicas, Restringir el acceso a ayudas diagnósticas o alternativas terapéuticas, Influir sobre el juicio médico independiente auditando el ejercicio profesional
•Los profesionales no participan activamente como tales de la gestión institucional
•Los usuarios no saben distinguir entre la acción médica en si y la actividad institucional.
•Se termina exigiendo a la relación médico paciente que sostenga y mantenga el sistema en sus aspectos mas problemáticos: falta de insumos, problemas asistenciales, problemas de prestaciones etc.
El desafío de cambiar este modelo de relación sanitaria es el de construir un "nuevo Mapa" en el cual los actores se agruparían de una manera distinta con el fin de mejorar el posicionamiento de los usuari@s y la sociedad, fin último de la "Relación Sanitaria":

1.Los usuarios y la sociedad, defendiendo sus derechos por un lado.
2.la profesión médica ejerciendo el profesionalismo de manera activa por otro lado
3.el Estado y las Instituciones unidos en la prestación y control de los servicios.
Solo en este "nuevo mapa" es posible la alianza "Profesión Médica- Sociedad" exigiendo e influyendo en el Estado y las Instituciones para lograr los mas altos estándares de calidad asistencial. En este nuevo marco institucional, la Profesión podrá en forma autónoma y autorregulada cumplir con los compromisos de servicio y responsabilidades adquiridas para beneficio último de la comunidad.

En síntesis, el desafió es hacer lo que la comunidad espera de nosotros y nosotras como

medic@s sin descuidar lo que queremos de nosotros mismos que, afortunadamente, es lo

mismo: vivir la profesión y no solo ocuparnos de ella.

Dr. Leonel Briozzo

Profesor Agregado de Ginecotocología
Facultad de Medicina - Universidad de la República
Miembro del C. E. del SMU
Presidente del Consejo Arbitral del SMU

Tec. Radiologo Carlos Alvia

Facultad de Medicina - Universidad Nacional Experimental Romulo Gallegos
Estudiante de Medicina
Drcarlose@hotmail.com

REFERENCIAS

1.Pardell Alentà, H., ¿Tiene sentido hablar de profesionalismo, hoy? Educación Médica, 2003;. 6(2): p. 63-80.
2.Jovell Fernández, A. El Futuro de la Profesión Médica: análisis del cambio social y los roles de la profesión médica en el siglo XXI. 2001.
3.Briozzo, L., Profesionalismo Médico: Sindicalismo y colegiación. Revista Noticias, 2004.
4.Hirschman, A., Exit, voice and loyalty. Responses to decline in firms, organizations and states., in Harvard University. 1970: Cambridge
5.Jovell, A.J., Medicina basada en la afectividad. Med Clinic (Bar), 1999. 5: p. 113-75.

El rol del médico y la cooperación
Ante el cuadro de situación mencionado en la nota anterior, es importante transitar ahora el papel que debe desarrollar el médico.

Desafortunadamente muchos entrenadores tienen escasos conocimientos de los riesgos de lesión por sobreuso y en especial, los peligros del inadecuado incremento de la velocidad de progresión del entrenamiento. En este sentido, los médicos dedicados al deporte, “adeudan” estudios científicos que correlacionen el volumen y progresión del entrenamiento con la performance y riesgo de lesión. Así como un estudio en beisbolistas halló que aquellos pitchers que realizaban más de 300 lanzamientos por semana, tenían mayor riesgo de lesión en el codo, debemos desarrollar este tipo de estudios en tenistas para optimizar los entrenamientos y disminuir la incidencia de lesiones. El sobreentrenamiento llevará, de manera predecible, a una lesión, y de ningún modo, garantiza un aumento de la performance (Micheli, 1995).

Los médicos, en su función preventiva, deben ayudar a los entrenadores a detectar señales que indiquen un estadío inicial del sobreentrenamiento. Una de las más precoces es la pérdida del placer por la actividad. Esta situación, prolongada en el tiempo, además de conducir a la fatiga crónica, puede provocar el abandono definitivo del deporte durante la adolescencia. La detección precoz, la priorización del aprendizaje sobre los resultados, la variedad de entrenamientos y el cross-training, el establecimiento de objetivos a largo plazo junto a tratamientos adecuados, son algunas medidas que ayudan a controlar este tipo de lesiones crónicas.

En cuanto al tratamiento, las lesiones deportivas difieren de los problemas ortopédicos generales debido a la gran presión puesta en el médico para minimizar el tiempo fuera de la competencia luego de una lesión. Esta pesada responsabilidad es generada por todos aquellos involucrados en el éxito del equipo. Cada vez se recurre al deportólogo como el profesional que puede restablecer al deportista con mayor rapidez. Si bien este profesional es quien mejor maneja los tratamientos funcionales y plazos, existen ciertos períodos biológicos de curación que no pueden aún modificarse, debiendo aquellos tratamientos basarse en estudios científicos confiables y no en la audacia del médico tratante. El médico deberá abstraerse de la presión del entorno y enfocar sus intervenciones buscando el mejor resultado y de la manera más segura (Strickland JW, 1995).

El carácter individual del tenista dificulta la asistencia médica permanente. Los jugadores profesionales, viajando semana a semana, deben recurrir a diferentes terapeutas. Por ello es tan importante la tarea que realiza la Society for Tennis Medicine and Science, coordinando y unificando acciones de prevención, diagnostico y tratamiento de las enfermedades de los jugadores en diferentes circuitos (ITF, ATP Tour, WTA, etc). Durante la etapa formativa y de competencias locales y regionales, la tarea de las Federaciones es relevante. A través de sus comités médicos, deben principalmente orientar y controlar, para luego, de acuerdo a los recursos disponibles, tratar de asistir directamente a los jugadores, con evaluaciones periódicas, tratamientos, etc.

La actividad deportiva es uno de los intentos del hombre por vencer la gravedad (correr más rápido, saltar más alto, lanzar más lejos). El ganador es quien lo hace mediante el uso más eficiente de la unidad miotendinosa (Ciullo et al, 1983). Sólo un sistema musculoesquelético bien acondicionado podrá tolerar las demandas del deporte sin lesiones (Roetert et al, 1995), en consecuencia, en el entrenamiento del tenista no se pueden admitir aproximaciones y errores pues el precio que se paga es la salud del deportista.


Dr. Javier Maquirriain
Tec. Radiologo Carlos Alvia

Referencias:

Micheli LJ, Sports injuries in children and adolescents: questions and controversies. Clinics in Sports Medicine, vol 14:3, 1995.

Strickland JW, Philosophy of the treatment of athletes, Clinics of Sports Medicine, vol 14:2, 1995.

Ciullo JV, Zarins BZ. Biomechanics of the musculotendinous unit: relation to athletic performance and injury. Clinics in Sports Medicine, vol 2:1, 1983.

Roetert, E.P., Piorkowski, P.A., Woods, R.W. & Brown, S.W. (1995). Establishing Percentiles for Junior Tennis Players Based on Physical Fitness Testing Results. Clinics in Sports Medicine. 14, (1): 1-21.