Relatos de una Balletista

1/6/13


 
Relatos de una Balletista

El ballet es mi pasión, estoy mintiendo, el ballet es mi vida, es mi todo.

Desde pequeña supe que ser balletista era mi destino, al ver a aquellas mujeres realizar movimientos tan frágiles, pero que requieren de gran precisión me hizo saber que ese era mi destino.

Siempre puse mi máximo esfuerzo en este arte para poder obtener los papeles principales, mi talento era innato…pero así como yo también había otras balletistas con un gran potencial, ellas eran una amenaza, pues al igual que yo añoraban ser la estrella principal y eso es algo que yo no permitiría.

Decidí tomar cartas en el asunto y encargarme de la competencia, una por una me iba deshaciendo de ellas, no tenía interés en matarles, solo quería que no estuviesen en condiciones para poder audicionar….entonces algunas rodaron por las escaleras, otras fueron asaltadas y brutalmente golpeadas al salir del teatro y el resto simplemente no quiso audicionar al pensar que la obra estaba maldita, había logrado mi cometido yo sería la elegida.

El día de la audición llegue temprano al teatro, hice mis estiramientos, me puse mi mejor traje y zapatos, salí al escenario y le mostré al jurado mis movimientos más sofisticados, sabía que estaban encantados, pues no dejaban de verme, termine mi rutina y estaba lista para escuchar aquella frase: Felicidades tu serás nuestra Odette, pero eso no fue lo que escuche.

QUE PASE LA NÚMERO DOS!!!!!!...la número dos pero que significa esto, se supone que yo era la única que audicionaria para la obra, de donde rayos salió esa número dos, fue entonces cuando la vi, una chica más joven que yo, de esbelta silueta y cabello corto, salió detrás del telón... nunca la había visto antes, ni en los ensayos, ni en el pueblo, pero no me importo…era una niña, ella no podría superar mis movimientos.

Sonó la música y la puberta se puso a danzar, no lo podía creer…sus movimientos eran tan dulces y sincronizados, al igual que los míos a pesar de su corta edad, en ese instante me di cuenta que ella era la verdadera amenaza y la única por la que debí preocuparme desde un principio, pero salió de la nada, quien demonios era ella y como podía igualar mis movimientos, el Jurado quedo confuso al ver a dos bailarinas de ese nivel, así que nos citaron para una última audición en donde se decidiría a la ganadora.

Yo debía ganar no importaba el cómo, así que lo que hice fue hacerme amiga de la mocosa, Alicia se llamaba la ordinaria, la cite a las afueras del pueblo con la excusa de que le enseñaría una técnica para mejorar la coordinación, la muy estúpida me creyó y aceptó, eso si le dije que era un secreto de amigas y que nadie podría saber de ese encuentro.

Aquella tarde yo esperaba en aquel viejo puente de madera, el rio estaba muy torrentoso y una ligera niebla adornaba el lugar, era el ambiente perfecto para inspirar intimidación a aquella muchacha, deje de observar el paisaje y dirigí mi mirada a lo lejos, el crujir de las hojas secas revelaban unos pasos que se acercaban, era ella, la hora había llegado.

Como ya dije, no tenía intenciones de matar a nadie, solo la amenazaría con dejar la obra, ella llego hasta donde yo estaba, se puso frente a mí y antes de que pueda decirle algo la muy maldita me empujo de aquel viejo puente, no lo podía creer, esa pequeña joven acabo conmigo sin sentir el menor resentimiento, caí a aquel profundo rio y antes de sumergirme, solo pude ver su rostro que demarcaba una débil pero perturbadora sonrisa.

El día de la presentación llego y efectivamente ella fuel la balletista principal, me sentí un poco celosa pero no me importo, pues yo también tenía mi debut, mi público, nada más y nada menos que la misma corte infernal.

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