El rol del farmacéutico y su función social

28/4/14

El rol del farmacéutico y su función social

OPINIÓN por Claudia Clistales

     El profesional Farmacéutico es un efector sanitario experto en medicamentos cuya virtud principal entre otras cosas es la buena comunicación con el paciente-cliente, producto de la relación diaria que se establece en el momento de la dispensación.
     El farmacéutico interactúa con el paciente-cliente de una manera muy particular, desde la lectura de la receta hasta la entrega del medicamento, siguiendo, muchas veces, por la evolución y eficacia del tratamiento sugerido por el médico, todo esto bajo un clima de confianza mutua.
     La habilidad del farmacéutico es muy importante a la hora de formular preguntas claras e inteligentes a fin de obtener información y ofrecer luego el mejor consejo profesional.
   Ésta relación de “confidencialidad “cobra cada vez más importancia cuando muchas veces es el farmacéutico quien, conociendo al paciente, su entorno, patologías crónicas, alergias, etc... llega a detectar y/o prevenir problemas relacionados con medicamentos (P.R.M.) por ejemplo: reacciones adversas a alguna droga o excipiente, que quizás otro profesional no logró advertir oportunamente, pero cuidado, esto no quiere decir que el farmacéutico reemplace la labor del médico sino por el contrario es un coadyuvante del mismo.
    Sin embargo, en muchos lugares éste recurso no puede ser explotado. Sobre todo en localidades con gran densidad poblacional o en grandes farmacias, donde la demanda es mayor y el cliente –paciente generalmente es atendido por empleados que no son farmacéuticos.
     El buen consejo profesional es el resultado de la ecuación entre: capacitación + entrenamiento + habilidad.
     De ello depende el mejor protagonismo y reconocimiento que la sociedad hace del farmacéutico.
    Lo ideal sería el trabajo interdisciplinario entre todos los profesionales de salud: médicos-enfermeras-farmacéuticos-odontólogos, etc..., siempre dentro de un marco de respeto mutuo y estableciendo claramente los límites profesionales, porque ello daría mejor calidad de vida a las personas y un uso racional del medicamento, evitando así, entre otras cosas, los problemas que devienen de la automedicación.
     La comunicación del farmacéutico hacia el público puede ser encarada de distintas maneras:
DIRECTA: en la oficina de farmacias.
INDIRECTA: coordinando, propiciando y/o participando de campañas de prevención sanitaria, colaborando en la difusión de temas de salud en las escuelas etc.. Esto último es un método muy eficaz que actúa como disparador hacia el debate, y la toma de conciencia en torno a un determinado problema de salud, y consecuentemente a una mejor educación sanitaria.

     En síntesis: el farmacéutico no puede ser reemplazado, sustituido u obviado del sistema de salud (tanto privado como público). Su figura es necesaria dentro de la cadena sanitaria, pero de él depende su buen desempeño.

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