ETIOPATOGENIA DEL SINDROME DE INMUNODEFICIENCIA ADQUIRIDA (SIDA)

5/4/14

Copyright © 1995 Depósito legal pp.76-0010 ISSN 0378-1844. INTERCIENCIA 20(4): 173-176

ETIOPATOGENIA DEL SINDROME DE INMUNODEFICIENCIA ADQUIRIDA (SIDA)

ENRIQUE PIMENTEL


    En los últimos años el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) ha tomado una importancia considerable, no solamente desde el punto de vista médico-sanitario sino también desde los puntos de vista social, político, económico y religioso. Muchos consideran que el SIDA representa una pandemia capaz de destruir gran parte de la humanidad. Lamentablemente, las causas y mecanismos de este síndrome se conocen mal, siendo todavía objeto de discusión, y la propia definición clínica del síndrome varía según el criterio de diversos investigadores. En particular, hay variaciones marcadas en los síntomas que componen el SIDA tal como es observado en América y Europa y el que se observa en Africa. La variedad en la definición clínica del síndrome se debe principalmente a que ninguna de las enfermedades que definen el SIDA es nueva, sino bien conocidas desde hace mucho tiempo. El SIDA es diagnosticado en países occidentales en base a la presencia persistente de infecciones causadas por diversos gérmenes oportunistas, incluyendo bacterias, hongos y parásitos, y por la presencia de un estado de consunción que puede estar o no asociado a demencia y a otros síntomas neurológicos. Las enfermedades neoplásicas pueden formar parte del cuadro clínico, en particular los linfomas y, sobre todo, el sarcoma de Kaposi. Este último, conocido desde el siglo pasado, no es propiamente una enfermedad maligna de tipo canceroso. El sarcoma de Kaposi afecta principalmente la piel y es generalmente considerado como síntoma más característico del SIDA.
    El agente etiológico esencial del SIDA está representado, para la mayoría de los investigadores, por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) descubierto por Luc Montagnier y sus colaboradores en el Instituto Pasteur de París en 1993. El VIH es un retrovirus, o sea, un virus con genoma compuesto por ácido ribonucléico (ARN) que se reproduce (replica) debido a la presencia de una enzima llamada transcriptasa inversa o reversa. Al igual que para otros retrovirus, este proceso de replicación está frecuentemente sujeto a errores, lo cual explica la alta heterogeneidad genética del virus en la población humana. También explica la dificultad que se ha encontrado para desarrollar una vacuna eficaz contra el virus, la cual permitiría prevenir la aparición de la enfermedad. Debido a la variedad sintomática del SIDA, la presencia del VIH es generalmente aceptada como un criterio indispensable para el diagnóstico. Aquellos pacientes que presentan síntomas que pueden formar parte del cuadro clínico del SIDA pero que no son positivos para la presencia del VIH suelen ser excluidos del grupo de pacientes con SIDA auténtico. Si embargo, el VIH puede no ser necesario ni suficiente para el desarrollo del cuadro clínico calificado como SIDA. Hay personas con síntomas parecidos o idénticos a los del SIDA que no tienen el virus, y muchas personas que son portadoras asintomáticas del virus y que pueden permanecer así aparentemente para toda la vida.
     La etiopatogenia del SIDA es compleja y ha sido objeto de numerosas investigaciones durante los últimos años. Muchos aspectos del problema permanecen poco claros. En general, los retrovirus tienen escaso poder patógeno y la gran mayoría de las personas infectadas por esos agentes son asintomáticas, sugiriendo que otros factores ambientales pueden ser críticos para la aparición de la enfermedad. Peter Duesberg, profesor de Biología Molecular en la Universidad de California, en Berkeley, y miembro de la Academia Nacional de Ciencias en los Estados Unidos, es un reputado retrovirólogo que sostiene que el VIH es solamente un virus "pasajero", que es transmitido de una persona a otra por diversos mecanismos, incluyendo en particular el uso crónico de drogas llamadas recreacionales. En un artículo publicado recientemente y basado en una conferencia pronunciada en Bonn durante el décimo congreso de la Academia Internacional de Marcadores Tumorales Humanos, Duesberg presenta varios argumentos críticos en favor de la hipótesis de que el SIDA puede no ser una enfermedad venérea asociada con la transmisión del VIH, sino una "epidemia" debida al consumo crónico, cada vez mayor, de drogas recreacionales. Los argumentos expuestos por Duesberg en favor de su hipótesis incluyen los siguientes hechos: (a) existe una distribución desigual del SIDA entre los sexos, con fuerte predominio de varones, lo cual no se observa en ninguna enfermedad infecciosa de origen venéreo; (b) los síntomas del SIDA se presentan generalmente con un largo período de latencia después de la infección por VIH y ocurren sobre todo en sujetos con edades entre los 25 y 45 años, lo cual se explica mejor por el consumo crónico de drogas recreacionales que por una etiología de tipo infeccioso; (c) las pruebas que se usan corrientemente para la detección del VIH no son específicas y pueden dar resultados positivos falsos en casos de infección por otros gérmenes, especialmente en países tropicales; (d) mientras la incidencia de seropositividad para VIH en la población permanece casi igual desde hace muchos años, la incidencia del SIDA ha experimentado un fuerte aumento, lo cual se explica también más fácilmente por el consumo de drogas; (e) constituye una paradoja que la infección por VIH persista a pesar de la existencia de anticuerpos en los sujetos infectados, sobre todo si ellos son inmunodeficientes; (f) no ha sido posible transmitir experimentalmente a animales (primates) el SIDA, con lo cual no se cumplen los postulados de Koch para las enfermedades infecciosas. En base a esos y otros argumentos, Duesberg concluye que es probable que el SIDA represente no una enfermedad venérea sino una aparente epidemia universal causada por el consumo cada vez mayor de drogas recreacionales. Es más, Duesberg cree que el AZT, medicamento que se usa para tratar sujetos infectados por el VIH, es una de las causas mismas del SIDA, ya que es altamente tóxico y puede ser causa directa de muerte en los sujetos tratados. La aparición del sarcoma de Kaposi, que ocurre predominantemente en sujetos homosexuales, estaría relacionada con la inhalación de afrodisíacos tales como nitritos.
      Por el momento, parece prematuro llegar a conclusiones definitivas acerca de la etiopatogenia del SIDA. Las dos posiciones extremas de que el VIH es el agente causal directo y único del SIDA y de que el SIDA se debe solamente al consumo crónico de drogas recreacionales, pudieran ser falsas. Como la mayoría de los síndromes clínicos, el SIDA tiene probablemente una etiopatogenia compleja y tanto el virus como las drogas pueden desempeñar un papel en su origen y desarrollo. Probablemente habrá que esperar varios años más para dilucidar la etiopatogenia del SIDA, pero es preciso reconocer que este problema tiene una gran importancia desde múltiples puntos de vista y representa uno de los retos más grandes de la ciencia en nuestro siglo. En todo caso, las observaciones de Duesberg tienen resultados claramente positivos como son la insistencia en combatir con mayores recursos la "epidemia" representada por el consumo cada vez mayor de drogas entre poblaciones jóvenes y la peligrosidad inherente al tratamiento de sujetos infectados por VIH con AZT. Aunque fuera solamente por estas dos razones, Duesberg merece crédito y reconocimiento por parte de la comunidad científica internacional.

REFERENCIA


Duesberg, P.H. 1993 "AIDS - Causes and Consequences". J. of Tumor Marker Oncology, 8: 47-61.

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