Cánula de Guedel [Equipos y Materiales]

24/3/15

Cánula de Guedel
      La cánula de Guedel o tubo de Mayo es un dispositivo y un simple tubo curvo y semirrígido de material plástico que, introducido en la boca de la víctima, mantiene abierta la vía aérea, impidiendo que la lengua y la musculatura faríngea obstruyan el paso del aire.
    Es un elemento imprescindible en pacientes inconscientes, ya que ayuda a evitar las graves lesiones que se producen por la ausencia prolongada de oxígeno.

Objetivo
Mantener permeable y aislada la vía aérea.

Materiales
-      Guantes.
-      Cánula orofaríngea: Guedel o Mayo de distintos tamaños.
-      Abrebocas (opcional).

Observaciones
_Tamaños de cánulas recomendados:
_Adulto grande = 100 mm = Guedel nº5.
_Adulto mediano = 90 mm = Guedel nº4.
_Adulto pequeño =80 mm = Guedel nº3.
_Niños y R. Nacidos = nº 2, 1 y 0.
Si existe riesgo de aspiración, colocar al paciente en decúbito lateral izqdo.
Realizar el cuidado de la boca cada 6-8 horas o cuando sea necesario.
Retirar la vía aérea orofaríngea cada 24 horas, limpiarla y reinsertarla.

      El tubo no tiene ningún mecanismo extraño, pero hay que saber colocarlo ya que en caso contrario podría empujar más la lengua hacia dentro y la situación se agravaría.
     También es muy importante elegir el tamaño adecuado, que va desde el 00 hasta el número 7, siendo éste último el de mayores dimensiones. Para ello, aproximamos la cánula a la cara, el tamaño de ésta debe coincidir con la distancia que hay entre la comisura bucal y la parte inferior del lóbulo de la oreja. Si la cánula es grande se pueden producir vómitos o laringoespasmos y si la cánula es corta no sirve y puede contribuir a una mayor obstrucción de la vía aérea.

      Para su colocación el reanimador debe realizar una hiperextensión cervical (maniobra frente-mentón), abriendo la boca de la víctima con los dedos índice y pulgar de la mano que no sujeta la cánula, y procediendo seguidamente a introducir ésta, rotada 180º con respecto a la que será su posición definitiva, es decir, la parte cóncava dirigida hacia el paladar, girándola progresivamente según se va introduciendo en la boca hasta dejarla en su posición definitiva, evitando en todo momento desplazar la lengua hacia atrás.
     Una vez ubicada, el reanimador deberá comprobar su permeabilidad, realizando insuflaciones y comprobando si se desplaza el tórax de la víctima. De esta forma, podemos garantizar que la vía aérea de la víctima es permeable, es decir, que deja pasar el aire. Es por ellos, que el uso de una de tamaño inadecuado o bien su incorrecta colocación tendrían como consecuencia complicaciones que podrían ocasionar a la obstrucción de la vía aérea.
Autor del artículo Carlos Alvia, Técnico de Emergencias Médicas y estudiante de la Carrera Medicina.


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