Cinco alimentos para "matar el hambre" en el trabajo sin consumir demasiadas calorías

21/1/16

      
     Ir a la bodega, tener en frente una vitrina llena de snacks y no saber qué elegir. El truco está en equilibrar los antojos: la cantidad y calidad de nutrientes que en ese momento necesita tu organismo y qué tan saludable es lo que vas a ingresar a tu cuerpo.
    El periodo en que sentimos más necesidad de alimento es entre las 11 de la mañana y cuando está por acabar la hora laboral, entre 4 y 5 de la tarde. ¿Por qué?

“La sensación de hambre se produce cuando el cerebro detecta que el nivel de glucosa en la sangre es bajo”, afirma la nutricionista Claudia Rojas Sánchez.
En la urgencia de ingerir comida también pueden estar involucrados casos de estrés o ansiedad. Pero no siempre es así. En ocasiones confundimos la necesidad de saciedad con la sed y esto se soluciona con beber un vaso de agua natural.
¿Qué hacer si tienes hambre, pero solo encuentras en las máquinas del trabajo barras de chocolate o papitas fritas? Aquí te presentamos alternativas ricas y saludables, que puedes encontrar en bodegas y supermercados.
1. Galletas de avena / Galletas de quinua
La dosis necesaria de energía para media mañana o media tarde. Estas galletas aportan al organismo fibra soluble e insoluble y su consumo es recomendable por el contenido de avena. A diferencia de otras galletas, estas no son solo harina. No deben pasar las 150 calorías y es preferible que solo se coma un paquete.
En tanto, las galletas de quinua son beneficiosas porque se trata de alimento funcional y que ayuda a la prevención de enfermedades.
“Siempre que elijas galletas, que estas no tengan relleno. Esta crema solo es, generalmente, azúcar y grasa”, recomienda la nutricionista Claudia Rojas. Ella agregó que si bien es un buen snack, no es para consumir lo mismo todos los días. “Siempre es bueno variar y balancear la alimentación, de lo contrario el metabolismo se enlentece”, apunta.
2. Yogur griego
Si lo que buscas es algo bebible, el yogur griego es una buena opción. Se trata de un lácteo que debemos consumir regularmente y es de fácil digestión. Además de aportar energía, es una fuente de proteína de alta calidad y calcio. ¿Cuánto puedes ingerir? 120 gramos.
3. Fruta deshidratada
Si te trasladas durante todo el día y no puedes cargar con una fruta por el espacio y almacenamiento que esta supone – sobre todo en verano -, puedes llevar en el bolso o maletín fruta deshidratada, un piqueo que es de fácil transporte.
“El proceso de deshidratación de frutas, en su mayoría, conserva la mayor parte de nutrientes de las frutas sometidas a esta técnica”, comenta Rojas. Carga con un mix de dos tipos de fruta deshidratada – para que no excedas en cantidad y calorías-, de las que te gusten.
Cada una aporta un nutriente diferente y, de esta forma, no descuidas tu ración diaria de cinco frutas y verduras que debes consumir en el día.
4. Mix de frutos secos
Consume 40 gramos de un mix de almendras, pecanas, pasas y cashews. Si lo que necesitas es elevar tu energía mientras estás trabajando, este alimento es recomendable a una bolsa de papitas fritas.
“Un mix de frutas secas aporta ácidos grasos esenciales y buenos para la salud cardiovascular”, agregó Claudia Rojas.
¿Qué sucede con el maní? Puedes alternar las mencionadas frutas secas con maní, pero solo 40 gramos y no de los que están cubiertos con galleta. Es preferible consumir los naturales y sin sal.
5. Trigo atómico
¿Recuerdas las bolsitas de trigo atómico que te mandaban en la lonchera? Replícalo en tu vida adulta y cárgalo como comida para media mañana o media tarde. Puedes consumir 50 gramos de trigo, porque es una fuente de carbohidratos. Te dan energía inmediata y vitaminas (complejo B) y fibra.
Y los alimentos sin gluten ¿qué pasa con ellos?
A menos que padezcas de celiaquía, así como ocurre con la lactosa, si excluyes el gluten de tu alimentación, entonces tu cuerpo la dejará de reconocer y las células especializadas en digerirlo omitirán esta función.
Al final, tu organismo, sin necesidad de que hayas padecido de celiaquía, se vuelve intolerante al gluten. Estas células del sistema digestivo dejan de advertir la presencia y desencadena una celiaquía que no has tenido.


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