¿Qué es y cuáles son los peligros del temido Síndrome del Guillain-Barré?

7/2/16


Entre los primeros síntomas del Guillain Barré se presenta una parálisis ascendiente seguida de una pérdida gradual de la fuerza en los músculos. Si la enfermedad no es tratada puede tener consecuencias fatales. En los últimos días en toda América se han encendido nuevas luces de alerta porque los científicos ahora vinculan su aparición, en algunos pacientes, con la epidemia del virus Zika. Los venezolanos son más vulnerables, ya que en medio de la grave crisis económica tampoco hay medicinas para tratar esta complicación neurológica.
Pérdida de reflejos en brazos y piernas, entumecimiento u hormigueo, dolor o sensibilidad muscular y frecuencia cardíaca anormal: estos son algunos de los síntomas que puede presentar una persona afectada por el síndrome de Guillian Barré, un trastorno autoinmune en donde el sistema inmunitario del organismo se ataca a sí mismo por error.
Aunque el síndrome aparece como consecuencia de infecciones virales tales como influenza, algunas enfermedades gastrointestinales y mononucleosis, en el presente constituye una de las complicaciones más peligrosas derivadas del virus del Zika, quetan solo en Venezuela suma una cifra de 4.700 posibles contagios.
      Pero el mayor peligro en Venezuela ni siquiera es hoy  epidemiológico, sino  más bien económico: debido a la severa crisis económica, políticas equivocadas  y la escasez de divisas, la inmunoglobulina intravenosa indicada para tratar las complicaciones y acelerar la recuperación de los pacientes del Guillan-Barré no se consigue en el país, ya que la única empresa que la produce está paralizada por falta de materia prima y problemas laborales.
       El síndrome se ha convertido en un añadido a la lista de preocupaciones de los venezolanos. En el país ya se ha confirmado la muerte de tres pacientes diagnosticados con Guillain-Barré, el último fallecimiento se produjo este miércoles en la ciudad de Barquisimeto, según reportó el diario El Informador en Lara.
      Entre las evidencias del síndrome de Guillain Barré se presenta una parálisis ascendiente, esto significa que la persona pierde la fuerza de sus músculos. Las piernas son las primeras partes del cuerpo afectadas, la parálisis continua hacia los muslos superiores y escala a las distintas partes del cuerpo hasta llegar al sistema respiratorio.
Producto de esta parálisis el cuerpo pierde la capacidad de movilizarse y a continuación pierde el control de los esfínteres, lo que deriva en la incapacidad de la persona para contener y controlar las evacuaciones y la orina.
      En una segunda etapa se pueden presentar problemas relacionados con la fuerza del diafragma, que es el músculo que  sirve para sacar el aire de los pulmones cuando están llenos y los abre cuando necesitan aire fresco, es decir es lo que nos permite respirar, por ende el paciente comienza a presentar dificultades respiratorias.
      El síndrome puede seguir ascendiendo, aunque no siempre es el caso, y afecta el bulbo raquídeo, afligiendo los centros de neuronas que controlan la respiración y los latidos del corazón. Al llegar a este punto comienzan problemas de respiración muchos más graves asociados con el centro que dispara la orden de respirar, en esta etapa la persona puede fallecer en cualquier momento.
       El ex ministro de Sanidad, Rafael Orihuela,  explica que al no contar con la inmunoglobulina, el único recurso al que puede acudir el afectado es una unidad de terapia intensiva que le suministre respiración artificial para poder sobrevivir a esta etapa. Orihuela estima que el tratamiento completo para una enfermedad como esta puede costar entre 10 mil y 15 mil dólares. Tan solo la inmunoglobulina cuesta 60 mil bolívares por frasco.
     El proceso de recuperación puede tardar entre 3 a 6 meses, con riesgo de que el afectado quede con problemas motrices. Sin embargo, esto depende de cada paciente y en muchos casos la persona se recupera sin consecuencias mayores.

Vivir para contarlo
       Uno de los casos confirmados en donde el zika hizo más que dejar zarpullidos en la piel es el del comunicador social José Luis Camacho, quien actualmente se encuentra recluido en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Domingo Luciani de Caracas. Su esposa, Marisol Silva Bolívar, relató para El Estímulo las dificultades que tuvo el periodista para poder acceder al tratamiento y a la atención adecuada.
        José Luis Camacho presentó los clásicos síntomas del virus del Zika: zarpullidos y conjuntivitis,  molestias que desaparecieron en un par de días sin prescripciones médicas o diagnósticos consumados. Pero cinco días después  Camacho comenzó a sentir debilidad en las piernas, “decía que no tenía fuerzas” comenta su esposa. La sensación de debilidad trepó hasta sus brazos, enseguida comenzó a presentar problemas para respirar.
      Camacho y su familia acudieron por lo menos a cuatro hospitales y centros médicos y en todos el diagnóstico fue el mismo: zika. Los médicos les dijeron que se le quitaría en pocos días, pero al ver que el comunicador no hacía sino empeorar, la familia acudió a un internista que les confirmó la gravedad de su estado de salud.
       José Luis Camacho y su esposa acudieron entonces al Hospital Universitario Dr. Ángel Larralde , donde no lo quisieron atender  alegando que no poseían camas. También recurrieron al  Hospital Central de Valencia, en donde lo tuvieron una semana esperando por la inmunoglobulina, mientras el único tratamiento que le aplicaban era el de hidratación. Finalmente, temiendo la gravedad  de su estado, se le trasladó al Hospital Domingo Luciani de Caracas en ambulancia privada. Marisol Silva recalca que no consiguieron transporte a pesar de acudir a  Protección Civil, Bomberos, grupos de rescate, alcaldías, etc. “Prácticamente todos alegaron lo mismo: falta de unidades por el problema de repuestos”
       Camacho entró en listas de espera en diferentes clínicas y laboratorios médicos como Biotec y el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic) a la espera de un medicamento que nunca llegó.
      La atención en el H Domingo Luiciani fue inmediata, luego de una serie de exámenes se determinó la exactitud del diagnostico: Síndrome Guillian Barré. Al día siguiente fue necesario su inclusión en UCIMED y luego lo trasladaron a la Unidad de Cuidados Intensivos, en donde su esposa lo pudo ver de “ a raticos”.
      En el hospital se le aplicó Plasmaferesis diaria, un método mediante el cual se extrae completamente la sangre del cuerpo y se procesa de forma que los glóbulos blancos, glóbulos rojos y las plaquetas se separen del plasma.  Los resultados fueron lentos pero progresivos. Este es el segundo tratamiento indicado para ayudar a la recuperación del paciente, sin embargo no siempre es efectivo.
   Afortunadamente, gracias a las mejoras, esta semana Jose Luis Camacho dejará la unidad de cuidados intensivos y comenzará con la rehabilitación necesaria para que sus brazos y piernas vuelvan a movilizarse como antes.

Muertes en Venezuela
     El primer caso de muerte por Guillain-Barré en el país se confirmó el 14 de enero en el Hospital Universitario de Maracaibo, donde Jorge La Cruz, de 51 años, fue hospitalizado el 9 de enero y 6 días después falleció. La inmunoglobulina nunca se le suministró.
     El pasado martes falleció la segunda persona afectada por el síndrome. Se trata de Nancy Pino, de 66 años de edad, quien murió luego de que sus familiares peregrinaran por distintos hospitales de la ciudad buscando 35 frascos de inmunoglobulina. Así lo informa El Nacional.
     Este jueves el director regional de Salud, Ruy Medina, confirmó la tercera muerte de una persona afectada por el síndrome en el país.El paciente, internado en el Hospital Central Universitario Antonio María Pineda (Hcuamp), falleció por falta de inmunoglobulina.


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