Tratamiento farmacológico para bajar la presión arterial

6/1/17

Tratamiento farmacológico para bajar la presión arterial

    Si también es necesario un tratamiento farmacológico para bajar la presión arterial, debe administrarse de forma constante y periódica. Para tratar la hipertensión se dispone de las siguientes clases de fármacos/sustancias (antihipertensores):


Inhibidores ECA y antagonistas del receptor AT-1
     La acción de los fármacos de estas clases consiste en ensanchar los vasos sanguíneos por diferentes vías. Esencialmente inhiben la formación de la hormona que aumenta la presión sanguínea, la angiotensina II. Logran reducir considerablemente la presión arterial y previenen el daño a los órganos diana.

Diuréticos (sustancias diuréticas, de drenaje)
    Las tiazidas y los diuréticos de asa (especialmente en pacientes con insuficiencia renal) y los diuréticos ahorradores de potasio pertenecen a estos fármacos con actividad renal. Aumentan la eliminación de sal y de agua por los riñones e incrementan su efecto en combinación con otros fármacos antihipertensores. Durante un periodo prolongado, los diuréticos reducen la presión arterial disminuyendo la capacidad de respuesta a los estímulos vasoconstrictores. Puesto que las dosis más elevadas también producen la eliminación de minerales como el potasio, cuando se toman diuréticos, deben incluirse en la dieta alimentos ricos en potasio (como plátanos, frutos secos, patatas) o tomar complementos minerales en forma de comprimidos.

Bloqueantes beta
     Los bloqueantes beta son fármacos que bloquean los denominados receptores ß del organismo. Esto inhibe el efecto de determinadas hormonas del estrés. Estas hormonas del estrés (norepinefrina, epinefrina) normalmente tienen un efecto estimulante sobre diversos órganos como el corazón. Si se bloquean, disminuyen el pulso y la presión arterial, así como la potencia del latido cardiaco. Por tanto, el corazón late algo más lentamente y se libera.

Antagonistas del calcio o bloqueantes del canal de calcio
     Los antagonistas del calcio bloquean los canales del calcio en las células de los músculos cardiacos y vasculares. Reducen la entrada del calcio en las células y con ello disminuyen la tensión vascular y la presión arterial.

     Los fármacos de estas clases de sustancias se pueden prescribir solos (monoterapia) o juntos (tratamiento combinado), teniendo en cuenta los posibles trastornos iniciales o secundarios. Si no es adecuado el tratamiento inicial, el fármaco o la combinación pueden cambiarse hasta reducir la presión arterial eficazmente.

      A veces los pacientes encuentran desagradable el tratamiento con antihipertensores ya que la reducción de la presión arterial puede hacer que la persona afectada se sienta cansada y agotada. El cuerpo tiene que ajustarse primero y habituarse a bajar la presión arterial. Por ello, los medicamentos deben administrarse gradualmente, es decir, una dosis baja al principio, que se irá incrementando poco a poco. De este modo el cuerpo tiene tiempo de ajustarse paulatinamente a él. El ajuste puede durar hasta un mes.

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