Describen una firma de la enfermedad de Crohn en el microbioma

17/2/17



Describen una firma de la enfermedad de Crohn en el microbioma
Fuente: Medscape en Español
Karla Islas Pieck -13 de febrero de 2017

BARCELONA, ESP. Un grupo de científicos del Vall d'Hebron Instituto de Investigación (VHIR, por sus siglas en catalán), de Barcelona, ha identificado ocho marcadores microbianos que son propios de la enfermedad de Crohn, lo que podría ayudar a diagnosticar mejor esta enfermedad y también a buscar tratamientos más específicos.[1]
La investigación, publicada en la versión electrónica del 7 de febrero en Gut, describe 8 biomarcadores microbianos propios de esta patología.
Los pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal, en particular aquellos con enfermedad de Crohn, presentan una menor diversidad microbiana respecto a los controles sanos.[2] Esta patología se asocia a una disminución de Clostridiales como Faecalibacterium prausnitzii, así como a un aumento de Enterobacteriales como Escherichia coli.[3,4]
El estudio incluyó un total de 178 participantes (111 controles sanos; 33 pacientes con colitis ulcerativa; y 34 con enfermedad de Crohn) y un total de 415 muestras de heces en diferentes puntos de tiempo.
Para obtener la firma se realizó next generation sequencing (NGS) del ARN ribosomal 16S (biblioteca de 115 millones de secuencias) de la microbiota.
Los análisis reportaron que Faecalibacterium, Peptostreptococcaceae, Anaerostipes, Methanobrevibacter, Christensenellaceae, Collinsella, Fusobacterium y Escherichia permitían discriminar entre enfermedad de Crohn y no enfermedad de Crohn.
Al Fusobacterium y Escherichia encontrarse en mayor abundancia en los pacientes con enfermedad de Crohn se diseñó un algoritmo. Dicho algoritmo se validó en otras cohortes: Enfermedad de Crohn de Bélgica; Síndrome de intestino irritable de Vall d’Hebron; Personas sanas de Reino Unido; y de pacientes con anorexia de Alemania. De acuerdo a los resultados, este método diagnóstico demostró una sensibilidad global del 80% y una especificidad del 94%, 94%, 89% y 91%, respectivamente.
Una parte de las muestras analizadas y secuenciadas de pacientes con enfermedad de Crohn se comparó con los resultados de otro estudio ya publicado de personas sanas de Reino Unido[5] y se pudo comprobar que existían un 7% de falsos positivos. "Pero lo que no sabemos si estos falsos positivos realmente son falsos o no, ya que de las muestras de las personas sanas de la cohorte publicada en Inglaterra no tenemos datos clínicos y podría haber casos no diagnosticados", agregó la Dra. Manichanh, puntualizando que los resultados para las muestras de colon irritable y anorexia fueron parecidos, con un 5% de falsos positivos en ambos casos.
Una de las principales conclusiones de este trabajo es que se confirma que la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa son enfermedades clínicamente parecidas, pero con una microbiota muy distinta. Se ha podido comprobar que los pacientes con enfermedad de Crohn tienen una microbiota más inestable que los pacientes con colitis ulcerosa.
"Es algo que hay que tener en cuenta a la hora de diseñar el tratamiento de los pacientes", según comenta a Medscape en Español la Dra. Chaysavanh Manichanh, responsable de la línea de investigación de Microbiota Intestinal del grupo de Fisiología y Fisiopatología Digestiva del VHIR e investigadora principal del estudio

Próximos pasos
Uno de los próximos objetivos en esta línea de investigación consistirá en replicar el estudio en una cohorte más grande que incluya muestras de diferentes países, con el objetivo de poder validar la utilidad de esta firma genética en otras poblaciones. Para ello, se han solicitado los datos de una cohorte americana (recopilados en Boston) en la que se espera poder confirmar la utilidad del algoritmo, según ha adelantado a el Dr. Francisco Guarner, jefe del Grupo de Investigación de Enfermedades Inflamatorias del Intestino del VHIR y responsable del proyecto MetaHIT (Metagenomic of the Human Intestinal Track).
Para él, lo más importante del trabajo es que "nos ayuda a entender las diferencias entre la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa", que en la clínica tienen bastantes similitudes y, de hecho, las pautas terapéuticas son también semejantes. "Ahora que hemos visto una firma, una constelación de alteraciones de la microbiota que son características en la enfermedad de Crohn, podremos buscar tratamientos más personalizados para nuestros pacientes", afirma el Dr. Guarner.
Desde su punto de vista, estos hallazgos por el momento no evitarán las pruebas diagnósticas invasivas a los enfermos, tales como la colonoscopia o la endoscopia, "porque estas herramientas no sólo sirven para el diagnóstico sino también para valorar la extensión y la intensidad de la enfermedad durante su manejo". Además, aunque en Barcelona hay varios secuenciadores, realizar el análisis del ADN extraído de las heces es una prueba que actualmente resulta más cara que las convencionales. "Si en el futuro estos análisis resultan más baratos es posible que se pudieran evitar algunas pruebas invasivas en algunos casos concretos, pero yo creo que la relevancia del estudio es que nos ayuda a entender mejor la fisopatología de la enfermedad".
Para el Dr. Guarner, la secuenciación del microbioma tiene también potencial para ayudar a predecir el pronóstico de los pacientes con enfermedad de Crohn. "En el estudio ya se ha podido reportar que la presencia de un estreptococo se asocia con la aparición de brotes en los pacientes".
Por su parte, la Dra. Manichanh añade que estos hallazgos abren también nuevas incógnitas científicas orientadas a explorar la utilidad de posibles tratamientos, como el trasplante fecal, que actualmente funciona con éxito en algunas enfermedades, como la infección por Clostridium difficile.
"Lo que se ha visto ahora en los 5 o 6 ensayos que se han hecho en todo el mundo para probar el trasplante fecal en la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa es que este método sólo funciona en un 20 o 30 por ciento de los casos. Esto significa que existe un fallo en el conocimiento de esta enfermedad y la relación que tiene realmente la microbiota con nuestro sistema inmune", concluye la investigadora.

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